9 meses de Adrián. Casi tanto tiempo fuera como estuviste dentro.

jueves, 28 de julio de 2016

Ya han pasado 9 meses, el tiempo realmente vuela. No puedo evitar pensar que hace 9 meses de aquel día, en el que la experiencia más bonita de mi vida, estaba a punto de comenzar. 9 meses del parto y 9 meses de aquella barriga que extraño.

Recuerdo que aquel día no quería fotos, me veía horrible. Estaba gorda, con el pelo hecho un desastre, las piernas y la cara hinchadas y me resistía a que me sacaran alguna foto. Ahora le doy la razón a P. Menos mal que no me hizo caso y se puso a capturar momentos con la cámara.
Hoy miro estas fotos y recuerdo ese momento como si lo viviera otra vez, con todo lo que eso conlleva: mi vulnerabilidad, mis miedos, mi fuerza y mi ilusión también.

Estas fotos fueron hechas el día que los nervios me pudieron y me dijeron que tenía que ir pensando en qué momento me iban a inducir, porque mi cuerpo se estaba descontrolando. No podía dejar de llorar, me echaba la culpa y quería aguantar más. Viéndolo tan cerca, me entró el pánico y decía todo el rato que yo no podía parir, que no estaba lista para hacer eso. Mi hermana se reía y me decía: "A ver cómo te lo explico Irene... No te queda otra."
Afortunadamente, los nervios se calmaron y pudimos esperar a que Adri decidiese cuando nacer.





Aquí ya era 23 de Octubre. Ya había roto aguas y el parto era en seco totalmente porque no quedaba nada de nada. Me pusieron las correas y en esta foto, estaba tranquila, optimista. Me empecé a inquietar cuando al ponerme en monitores, no encontraban el latido con facilidad donde siempre, abajo a la izquierda, y eso significaba que la cabeza ya no estaba colocada como hace unos días. Me imaginaba lo que iba a pasar pero no me lo creía todavía.

 Aquí ya sí, lo sabía, me iban a hacer cesárea sin más miramientos. Llamé a mi madre y le dije lo que había pasado. Es extraño como pude pasarme el embarazo entero temiendo que esto sucediera y que justo cuando ya no me quedaba otra y me lo habían confirmado, estuviera más tranquila que nunca. Lo acepté.

Esta foto es una de mis favoritas antes del nacimiento. Me llevaban a quirófano. Qué palabra más grande.

 A las 12:26h nacía mi niño. Estas fotos son inmediatamente después de sacarme del quirófano. Aún no sentía dolor ninguno porque la epidural seguía haciendo efecto y creo que si se hubiera pasado, tampoco me habría enterado mucho porque ahí ya estaba sosteniendo en brazos a lo más bonito de mi mundo.
Tengo fotos preciosas del momento en el que nace Adri, con su cordón, llorando... pero no las quiero mostrar. Esas son mías únicamente.



Ya en la habitación, Adri consigue engancharse al pecho. Mis temores con la lactancia desaparecen. Todo iba de maravilla, pero aquí mi cara es un horror porque ya me duele todo el cuerpo y entre los entuertos y lo que provoca la oxitocina cuando el niño mama, no podía cambiar la cara.


Esa noche durmió conmigo... Tenerlo siempre encima me ayudó a que la leche subiera muy rápido. Adri parecía estar en la gloria. Se calmaba con sólo ponerlo sobre mi pecho y desde ese momento, se creó esta conexión que tenemos.


Su tercer día. Cuando ya tenía dominada la técnica de levantarme de la cama. Qué momentos...
Se me saltan las lágrimas de tan sólo recordarlo.


Y 9 meses más después...


Adri es un bebé precioso, cada día más simpático y que está empezando a sacar su genio, que también tiene tela. Tiene sus personas de confianza y le encanta estar en brazos de cualquiera, pero ojo, si eres de los que le dan desconfianza de primeras o no te conoce, rompe a llorar como un loco y me echa los bracitos para que lo coja, como diciendo: "Mamá, sálvame"

Empezó a gatear muy pronto, sobre los 7 meses, cuando tenía lo de sentarse muy dominado ya. Ahora casi echa a andar. Le falta la confianza pero sé que pronto se soltará porque no para de un lado a otro, escalando, subiéndose al sofá, a las sillas,...
Tiene una postura perfecta ya para empezar en el momento en el que él decida soltarse.

Se pasa el día parloteando. Sus sílabas favoritas son: Baba, tata, dada, dadi, babu, batman (increíble, pero cierto jeje), mama, papa, tete, etc. Las pongo sin acento porque él las dice así.
Le encanta dar voces y cada vez que salimos de casa empieza con: ehhhh, ahhhh, ehhhh, ahhh. Y supongo, que si estaban de siesta, despierta a toda la escalera.
Ahora le digo cosas como: "Di mamá, Ma-Ma", y él me responde al segundo y me dice Ma-Ma.
También ha aprendido a decir Te-Ta. ¿Por qué será?... No me lo explico jajaja.

De las cosas que más me sorprenden, es lo mucho que ya entiende. Por ejemplo, yo le digo "¿Dónde está papá, Dexter, Toffee, el tito, la tita o la Buba?" y mi niño ya sabe reconocerles y los busca con la mirada. En seguida me mira a mí para que le de el aprobado o no.
Hace tiempo que descubrí que sabía hacer esto pero me dejó pasmada. Un día de piscina, tomando fruta en trocitos pequeños, hice el amago de pedirle fruta (sin esperar que entendiera nada) y acabó ofreciéndomela y poniéndomela en la boca. Desde ese día, ya lo hace siempre.

También está aprendiendo lo que significa "Toma" y "Dame". A veces, le doy una pelota y cuando le digo "¿me la das?", me la tira a las manos o a los alrededores. No nos pongamos exquisitos tampoco jajaja.

No sé en qué momento, su cabecita va adquiriendo cosas nuevas, lo que sí sé, es lo sorprendente y divertido que resulta descubrirlas.

Llevo meses haciendo el indio con la mano y la boca y justo hace unos días, se lo hice en el coche para entretenerle y me imitó. Y ahora cada vez que se lo hago, lo repite. Así de un día a otro, ha aprendido a imitar.

Algo que me mata de él, pero me mata de amor, es que cada día, cuando estamos en la cama o en el sofá, me abraza varias veces con su carita apoyada en mi barriga y se me queda mirando mientras me ríe o me hace caritas. Son expresiones de amor y me encanta notar que empieza a expresarse de esa forma.

Como anécdota graciosa de este mes, lo que nos pasó un día con él en casa.
Olía regular y ya sabíamos que ahí había PREMIO en el pañal. Así que le decimos:
-Adri, ¿te has hecho caca? (Sin esperar que entienda)
Nos responde con la cabeza que No-No-No-No...
-Entonces, ¿qué has hecho?
Y nos devuelve una pedorreta súper sonora.

Nos meábamos de la risa... ¡¡Qué listillos son estos bebés!!

Pues hasta aquí. Tengo muchas cosas que escribir, pero todo será en los ratos de siesta de A, que es cuando me deja mis momentos.

Pediros por favor, que si os gusta el blog y os apetece, por supuesto, me encantaría que le dierais a seguir. Leer vuestros comentarios si os apetece dejarme algo, también será un placer. Mil gracias!!




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