Lactancia Materna Exclusiva

sábado, 5 de diciembre de 2015

Aprovechando que Adri duerme un rato en su columpio, voy a escribir esta vez sobre mi experiencia como mami lactante.

Yo siempre tuve claro que quería darle el pecho a mi niño y fui a charlas de lactancia para informarme un poco de todo esto. La verdad que me vino muy bien pues ahora, sé manejar situaciones que seguro me hubiesen complicado un poco las cosas e incluso llegado a desesperar, de no haber sabido como actuar.

Una de mis grandes preocupaciones era la cesárea por el hecho de que en ocasiones, parece que el proceso hormonal que te lleva a la lactancia no se desencadena con la misma rapidez que con el parto vaginal, y si a eso le sumas que el tiempo que estás en la sala de reanimación pueden ser unas 3 horas, la probabilidad de que le enchufen un biberón y te lo pongan aún más difícil, aumenta.
Por suerte, en el hospital no le dieron bibi al niño y cuando llegué yo, Adri estaba deseando enganchar teta. Lo que yo pensaba, es que no iba a salir nada, que el niño se quedaría con hambre y fracasaríamos esta misión, pero para mi sorpresa, desde el primer momento tuve calostro y él parecía quedarse satisfecho todas las tomas.

¿Qué es el calostro?
Es un líquido de color amarillento claro que segregan las glándulas mamarias de la mujer hasta que se produce la subida de la leche y se caracteriza por ser rico en proteínas y sales minerales, con una escasa proporción de lactosa.

Al principio, los bebés tienen un estómago muy pequeño, capaz de llenarse con dos gotitas de calostro y tener con ello todo lo necesario para estar bien. En las clases de lactancia nos explicaron como aumenta de tamaño multiplicándolo varias veces en tan sólo una semana. Es por eso también, que al poco del calostro, es cuando se produce la subida de la leche.
En mi caso fue al tercer día. Desde ese momento, ya tenía leche. Parece increíble de lo que es capaz el cuerpo humano. Durante esos días, tuve subidas y bajadas de temperatura que por lo visto son normales mientras se produce la subida. De repente estaba asada y al rato, muerta de frío.

Los primeros días, le daba a Adri el pecho cada poco tiempo para que recuperara el peso perdido tras el parto. Era comer y quedarse dormido feliz en mi pecho hasta la siguiente. Traté de tenerlo al pecho todo lo posible, tanto para comer como para tranquilizarlo. Según me explicó la pediatra, cuanto más esos primeros días, mejor. Así me aseguraba mayor éxito en la lactancia y buena producción de leche. Parecía una vaca lechera todo el tiempo. La gente que venía a verme se reía porque siempre andaba con una teta fuera.

Una vez recuperó el peso, dejé a Adri pedir el pecho cuando le apeteciese. Eso es a libre demanda. Si el niño quiere, me lo hará saber. Y así es. Mucha gente me pregunta que cada cuánto toma, que si ya le toca o no, y yo siempre digo lo mismo: "Pues no sé, cuando él quiera. No sé exactamente a qué hora le di la última vez. Cuando llore, cuando se ponga inquieto..."
A veces es cada tres horas,a veces cada hora y media, a veces con suerte cada 4-5h y a veces cada 20 minutos. El bebé pide lo que necesita cuando lo necesita. Es muy cansado, sí, pero merece la pena.

Lo sorprendente de todo esto es que el pecho está siempre a la altura de las expectativas de Adri. Es curioso, pero si toma poco, lo noto más blando porque no necesita más, y si tiene mucha hambre siento el pecho duro como una piedra y lleno hasta los topes. Algo que he aprendido es que la teta no es como una botella, si no más bien un grifo. Osea, no tiene una cantidad determinada y se acaba, si no que mientras el chupe, saldrá leche.

Hay una fase crítica, que es la crisis de lactancia de los 15-20 días. En mi caso, coincidió con esa fecha y lo que ocurre es que sientes el pecho muy blando, como si no tuviera leche y para colmo, el bebé está continuamente demandando de forma muy continua y exigente. Pareces desesperar un poco porque se engancha con muchas ganas y se suelta medio enfadado y agitado y se vuelve a enganchar como queriendo sacar de donde "no hay". La cosa es que sí que hay. Es normal esto y es normal su comportamiento.
¿Por qué hace el bebé esto?
Porque necesita aumentar tu producción de leche y para ello, pide más y más de forma constante. Es la única manera. Cuanto más chupe, más tendrás. Así de simple.

¿Qué hacer?
Nada. Saber que es normal, que dura unos días (2-3) en aumentar la cantidad de leche y paciencia. Ponerlo al pecho todas las veces que quiera y esto acabará sucediendo. El bebé estará bien alimentado aunque nos parezca que se queda con hambre.

Tras eso, hemos continuado con una lactancia muy exitosa, y espero que siga así. Adrián ha puesto kilo y medio en 28 días y el pediatra está contentísimo. Dice que la teta funciona bien.
Hace mucho que dejé de mirar las horas para darle las tomas, hacemos el día a día normal y cuando quiere comer, me lo hace saber y ahí es cuando le doy el pecho. Que me pilla en casa, estupendo; que me pilla en la calle, pues también. Donde y cuando lo necesite.

Si tengo que resumir lo aprendido estas semanas, creo que estos puntos lo sintetiza bastante bien:

-Lactancia a demanda, sin reloj. ¿Hay algún mamífero que se ponga alarmas para dar de mamar? Yo tampoco.

-Al principio del todo es importante ponerlo mucho al pecho para que incremente tu producción, se acostumbre y te garantice más adelante una lactancia exitosa. Durante estos días al menos, unos 15-20, yo no le di ni chupe ni bibe (ahora tampoco lo hago), pero creo que es el mínimo tiempo que necesita para que se acostumbre a la teta y no a la tetina, que es mucho más fácil de succionar y puede acabar perdiendo interés en el pecho y rechazándolo. No tiene que pasar, pero yo tenía claro que no me iba a arriesgar teniendo todo el tiempo del mundo para echarle paciencia al asunto.

-La teta no es sólo para comer. Adrián me pide también para calmarse, para relajarse o simplemente para quedarse dormido. ¿Qué queréis que os diga? Para mi no hay nada más bonito. Además, se le dibuja una sonrisa cada vez que se queda tan a gustito al pecho que me mata...

-Tanto pediatra, como matrona y ginecólogo me han dicho que se puede comer de todo. Si hay algún alimento que le pueda molestar al bebé a través de la leche, no tiene por qué ser el mismo que le molesta al bebé de la vecina. Es decir, a mi bebé a lo mejor le sientan peor los lácteos pero nada más, y al bebé de la vecina le afectan las coliflores por poner o nada en absoluto en el mejor de los casos. No tiene nada que ver. Puedes comer de todo en una dieta equilibrada.Y si sospechas que algo le puede sentar mal, como me dijo el pediatra, lo dejas unos días, ves su evolución y lo vuelves a tomar. Si se vuelve a sentir molesto, entonces eso puede ser que le irrite o le cause dolor de barriga, pero si no, significa que no le afecta.

-No hay alimentos ni líquidos que aumenten la cantidad de leche que produces. La única forma es que el bebé succione. Cuanto más chupe, más leche producirás. Oferta y demanda, así de sencillo.

-Se pueden tomar medicamentos durante la lactancia si se requieren. Obviamente, habrá algunos que no pero la gran mayoría, y hablo de paracetamol e ibuprofenos sobre todo para los dolores de cabeza o cosas tan corrientes como estas, sin problema. Intento siempre no tomar nada pero si el dolor me vence, lo hago e intento que sea justo después de que el niño haya comido. Ante la duda de qué medicamentos puedes tomar lactando, hay una web muy buena que al introducir el nombre del medicamento, te indica el riesgo que existe para la lactancia. Si aparece en verde, riesgo cero, entonces puedes estar tranquila. Se llama e-lactancia.

-Si se te congestiona el pecho, algo que va muy bien es ponerlo bajo el chorro de la ducha con agua caliente. Si tienes alguna obstrucción, eso además sirve para ablandarla y dando masajes circulares y de arriba a abajo en dirección al pezón, debería irse. Con esto también evitas posibles mastitis.
Y otra cosa. Si tienes la mala suerte de pillar una mastitis, te sale una herida o algo en el pezón e incluso sangra un poco, no es necesario que dejes de darle ese pecho. De hecho, es mejor que continúes normal con la lactancia si la molestia te lo permites. De la infección incluso te recuperarás antes.

-Ya no me hace falta porque creo que tengo el pecho acostumbrado, pero al principio, la crema de lanolina me era muy necesaria para evitar que se me "destrozaran" los pezones. Ha de ser de lanolina 100% porque a parte de que es buenísima, no tienes que quitártela para que el bebé chupe, que además estar lavando los pezones sólo acaba resecándolos más. La que yo uso es de Purelan y la venden en cualquier farmacia.


Bueno, creo que no me dejo nada por el momento. Bien está para 6 semanas. Seguro que dentro de otras cuantas, soy capaz de añadir más cosas. La verdad que estoy feliz de poder estar viviendo esta experiencia de la lactancia y tengo intención de continuar mucho tiempo. Hasta los 6 meses si Dios quiere, será LME (lactancia materna exclusiva) y luego, con la introducción de nuevos alimentos y líquidos, no dejaré de darle el pecho en la medida que lo requiera.




 
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