Semanas 37 y 38

viernes, 9 de octubre de 2015

Bueno, aún estoy dentro de la semana 38 pero a pocos días de alcanzar la 39 y creo que hay bastantes cosas que ya puedo contar de éstas. Si acaso algo nuevo sucediera, lo añadiría después a modo diario y ya está, pero hoy tengo la necesidad de escribir un poco, así que "palante" con estas dos semanas del tirón.

En la semana 38 hemos tenido revisión completa, con analítica del 3er trimestre incluída + primera vez en monitores (correas). De hecho, de esto último, vengo justo ahora y como que la experiencia no ha sido del todo muy relajante para mi. Os voy contando...

Las consultas
La revisión del martes con mi ginecólogo bien como siempre. Miramos el peso, la tensión, al bebé y me entrega los resultados de la analítica de este trimestre. De nuevo, me pidió mirar la rubeola, el VIH, bacterias, virus, y la toxo otra vez. Todo negativo excepto la toxoplasmosis que sabemos desde el principio que me sale positiva (Inmune). Vamos, todo estupendo por aquí y menos mal, porque desde el primer INMUNE a la toxoplasmosis, me lo he pasado comiendo chacina y jamón de toda clase sin ningún reparo. Como dice la matrona, "todo lo que cuelga de un hilo me lo puedo comer tranquilamente". Lo malo de esta vez, que me volvió a dar al análisis de orina con literalmente "abundantes bacterias". Ya estamos. Infección, sí o no? Pues eso, el rollo de siempre. Pedir un urocultivo y ver que sale. Yo suelo notarme mal siempre que las tengo y me encuentro bien, así que igual me ha pasado como la última vez que me lo hicieron, que salió la analítica con este mismo resultado y luego el urocultivo negativo. Cruzo los dedos.

El bebé pesaba unos 3,2 kg en la semana 38. Dice que es normalito, que tampoco es grande, pero aún le quedan dos semanas aprox. para seguir engordando. Como todo, estas cosas tienen cierto margen de error, aunque tanto por arriba como por abajo. Poco más que decir al respecto. Ya quiere que nos veamos cada semana para ir controlando como marcha la cosa.

Otra cosa, mariposa. Hoy, hemos ido a monitores, o las correas, como se les conoce también. Al final, Pablo no ha podido entrar conmigo, con lo que he tenido que estar yo sola en la sala. Es llegar allí, y me meten en una sala de parto, me colocan las correas (una para oir el corazón del bebé y otras para ver si hay o no hay contracciones). Me miden la tensión, mal asunto. Ya sabía yo que no pintaba bien la cosa. En esa situación y con mis antecedentes siempre que me miden en el médico, hospital o alguien con bata blanca o azul, sabía que se me dispararía pese a mis intentos por relajarme. O sea, no sé cómo explicarlo, pero en esos momentos en los que sé que la maquinita está pendiente de mis pulsaciones, que las siento en estéreo encima por lo apretado que tengo el brazo, es que no me sale ni hacer respiraciones, se me olvida como se respira relajadamente. Siempre me ha pasado, siempre. El famoso síndrome de la bata blanca. No hay nada que puedas hacer por ello, o conmigo al menos todavía no lo han conseguido. Siempre tengo que medirme yo en casa y comprobar cómo mi pulso se normaliza conforme me alejo de los médicos jeje. Pues hoy no iba a ser menos.

Me toma la matrona la tensión y sale 13/9.2 y me dice que me la va a medir otra vez. PEOR. ¡Qué presión! Me la vuelve a tomar y con todo mi empeño por respirar, cerrar los ojos y tratar de tranquilizarme, sale 12.7/9.1. Pues nada, ahí me dejan con las correas 40 minutos sola en la sala. A todo esto, tengo que añadir que el sonido constante del corazón del bebé, con los saltos que pega de vez en cuando, los pitidos de la maquinita, que estaba sola y que justo en la habitación de al lado había una señora pariendo, no ayudaba nada de nada. El ambiente era cuanto menos, un pelín estresante para mi. Podía oir a la matrona hablando con la mujer y diciendo: "Venga, te voy a romper la bolsa", "¿ves cómo sale todo el líquido?" y cosas así de relajantes.

Al terminar, la matrona viene y mira la hoja que han dibujado las correas. Arriba, se ve el ritmo del bebé y sus movimientos. Me dice que estupendo, que el niño se mueve muchísimo, que eso está genial. Abajo, se interpretan las contracciones uterinas y su intensidad. Bueno, no me ha dicho nada y es que yo al menos, no he notado nada. Sale algún pico, pero el máximo llega a 30pico% (sobre 100% intensidad) y el resto, que son pocos, en torno al 20%. Vamos, una chuminá. Nada.

Antes de dejarme salir, me insiste en lo de la tensión y le trato de explicar lo que me pasa. Me pregunta qué opina mi ginecólogo de esto y se lo cuento. Le digo que tengo un tensiómetro en casa y que llevo una agenda diaria de tensión, que nunca la tengo alta y que esos datos se los voy llevando yo siempre a él, que se queda tranquilo porque ya se lo conoce. Me dice que nada, que le enseñe los resultados del monitoreo en la próxima cita y que me controle la tensión, que si me sube a 9 la mínima y no soy capaz de bajarla relajándome, que vaya porque es un tema serio. Pues nada, me he ido de allí un poco asustada y dudando de mi capacidad para relajarme después de todo lo dicho. La sensación es la de: tengo que relajarme y me saldrá la tensión bien, entonces no tendré que preocuparme de nada, como siempre hasta ahora, pero cuanto más lo intento y más recuerdo que si no lo consigo, tengo que ir a que me miren, peor, creo que sube más todavía. En fin, he llegado, me he cambiado, me he sentado tranquilamente y a los 10 minutos me la he tomado. Con miedillo, lo reconozco. Y ha salido otra vez normal: 11.1 / 7.6. Fin del problema. Adjunto prueba de ello. Que no se diga.
 
 
Lo que yo he sentido
Estas semanas lo mismo que la anterior. Casi siempre un poco más de cansancio, otras veces todo lo contrario (hiperactividad), que me cuesta andar algunos días y otros estoy estupenda como si nada. Me siguen doliendo los huesos de la pelvis, a veces hasta crujen cuando cambio de postura. Pablo alucina. Y con respecto a las contracciones, creo que algunas veces tengo alguna muy suave, de estas que te ponen la barriga muy dura pero no duelen ni nada, pero poco más. Lo que sí he notado en la semana 38, es que hay días que me duele abajo como cuando te pones con la regla. Ha habido días que me venía el dolor y se iba al descansar un poco, pero también ha habido un par de días que ha sido constante y de hecho, me acosté bastante molesta pero por suerte, ayer por la tarde, justo antes de una buena sesión de cine, me empecé a sentir como si nada otra vez. Así que no sé que será todo esto, pero es lo que va sucediendo y hasta aquí puedo contar. Hoy de nuevo, me levanto con muy buen cuerpo y sin molestia alguna. Así que esto es un poco una montaña rusa jejeje.
 
 









 
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