Semana 36

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bueno, ya queda atrás la semana 36 y entramos oficialmente en la 37. Queda muy poquito ya para que pasemos a hablar de una carita conocida en vez de una barriguita. Sólo 3 semanas aproximadamente.

A partir de la semana 37, los bebés se consideran a término. Quiere decir que si nace ahora, no es considerado prematuro si no con las mismas que si nace en la semana 40 o en adelante.

La gente por la calle me dice que ya tengo la barriga muy baja, que si tengo cara de esto o lo otro, que les voy a dar la patrona (12 Octubre) a los guardias y esas cosas; pero yo no noto diferencia. Me miro la barriga e igual está más baja que antes, sí, pero tampoco una cosa exagerada, es más, yo la veo algo alta aún. Con respecto a lo demás, pues no sé, pero yo apenas tengo las molestias y sensaciones que tienen mis compañeras de las clases de pre-parto hace ya semanas. Alguna que otra cosa sí que siento pero no diría yo que tanto como me cuentan ellas. A veces, me da "miedo" que mi cuerpo no esté preparado para el parto, ya que parece que "ensaya" bastante poco.

La habitación de Adri ya está preparada, la maleta del hospital también lista y sólo queda esperar.

Estos días, estoy muy sensiblona, ilusionada y asustada a la vez. Cuando llegue el bebé, va a venir toda la familia, lo normal. Para mi, es inevitable pensar también en mi pequeña familia 4 patas, Dexter y Toffee. Estos días, estoy que muero con ellos. Los miro, los abrazo, me refugio en ellos y pienso que no podría estar sin ellos nunca.
Nuestro peque Toff, tiene un problemilla con el miedo que le tiene a casi todo, lo cual hace que se irrite y ladre a todo lo que le resulta extraño. Siempre en la calle, pues en casa, como yo digo, el sabe que lo que queda dentro es FAMILIA y es el ser más cariñoso y entrañable del mundo.
La cosa está en que, justo después del parto, la casa va a ser un caos con tanta gente, familia, amigos, etc; entrando y saliendo, moviéndose de un lado a otro, llamando al timbre, más un bebé. Así, todo el día. Sinceramente, el bebé no me preocupa. Sé que Toffee lo amará con toda su alma y como ya he dicho, lo habitual en la casa, para él, siempre es FAMILIA. Entonces, él es todo amor incondicional.
Lo que me preocupa es que la situación para él, va a ser un auténtico caos, una bomba justo en el momento en el que estamos tratando de reconducir esos miedos, esa manera de comportarse ante los estímulos externos, y que cree una mala asociación de todo esto, empeorando su estabilidad.
Por eso, tras una noche dándole muchas vueltas sin poder dormir, llamé a Patri, de la asociación Pecass, que es la educadora canina de Toffee. Le conté la situación e inmediatamente estuvo de acuerdo conmigo en que teníamos que evitar esa masa de gente con Toffee en estos momentos, porque el pobre mio se va a asustar, no va a saber reaccionar y encima no será su culpa, si no nuestra por exponerlo a tal situación en un momento en el que necesita otra cosa. Patri se lo llevará al refugio los días que dure la familia aquí, trabajará con él, y después, una vez solos Pablo, yo y Adrián, podremos volver a estar con él y seguir trabajando su tranquilidad con total normalidad y calma. El objetivo de todo esto, es conseguir que mi pequeño Toff, sea capaz de salir a dar un paseo tranquilo por la calle sin agobiarse, que podamos llevarlo de excursión y a todas partes sin que se asuste por un mosquito que pasa por delante y ladre como un poseído. Y lo vamos a conseguir, pero claro, hace falta mucha paciencia y sobre todo, no exponerlo al estrés del que hablo más arriba en estos momentos tan críticos de aprendizaje para él.
¿Por qué hablo de esto hoy en el blog de embarazo? Pues porque para mí, ha sido algo que ha marcado esta semana, porque Toffee es parte de mi vida y de mi familia igual que cualquiera, y aunque entiendo y sé que lo mejor es hacer todo esto poco a poco, me da una "pena" tremenda, no tenerlo conmigo esos primeros días, pues sé que será un maravilloso hermanito para Adrián y yo lo quiero con toda mi alma. Lo bueno de la nostalgia post-visita familiar, es que tendremos la motivación de ver regresar a Toff y empezar nuestra andadura particular los 5 juntos también.

Paso un poco a contar lo relativo al embarazo, ya seriamente, de esta semana...

Las consultas
Ya tuvimos nuestra última clase con la matrona. A partir de ahora, creo que me limitaré a hacer los ejercicios en casa, ya que la teoría la tengo bastante clara después de varias semanas de charlas.

También tuve consulta con mi ginecólogo, que será quien me lleve el día del parto también. La verdad, que todo lo que diga de él es poco. Tengo una seguridad y una confianza en él tan grande, me conoce tan bien después de todo este tiempo, nos ha cuidado muchísimo desde el principio, se pone en mi lugar continuamente, es delicado y tan profesional, que no me entra la menor duda de que él va a saber llevarlo de la mejor manera posible. Tengo mucha suerte de haber dado con él. Al principio, la recomendación me llegó de las propias doctoras de la clínica. Había 3 ginecólogos y todas me decían, que tratara de escogerle a él. Luego las enfermeras con las que me he ido encontrando en los análisis también lo habían tenido para sus embarazos, las radiólogas del hospital, vecinas mías, mujeres con las que he ido hablando por la calle, también curiosamente me han hablado de él. No sé, está claro que se lo tiene ganado. Yo sólo puedo decir cosas buenas de él.

A lo que iba. Tenía que mostrarle los resultados de la eco de las 36 semanas. Todo OK. Como siempre, tensión y peso, recomendaciones y de repente va y me dice, que me tiene que hacer la prueba del Streptococo. Mi cara, un poema. No me la esperaba.
Consiste en sacar muestras vaginales y rectales para saber si tienes o no esa bacteria. En caso de tenerla, durante el parto, te administran unos antibióticos para evitar que se contagie el bebé al nacer.
Esta bacteria, por lo visto, se encuentra muy comúnmente en la vejiga e intestino de cualquier persona, pero claro, en el caso de dar a luz, habría que controlar que un ser tan delicado como un recién nacido, no se contagie.
Pues ya os imagináis, lo incómodo de la pruebecita. La verdad, que a pesar de eso, lo hizo hasta con gracia y luego, esa delicadeza que le caracteriza, teniendo en cuenta que era un momento de lo más tenso para mí.

Cuando me dijo que esta bacteria, a veces causaba infecciones de orina y cosas así, pensé: "Ya está, es mía seguro". Yo que me las cojo por mi y por el resto de mujeres, seguro que me toca. Miré los resultados de la última que tuve, hace unos meses y me salió la bacteria "Esterococo". Vamos, que yo pensé, pues coco y coco, estos son primos hermanos, vamos que algún coco debo tener jajajaja. Pues llegaron los resultados y... NO!! Parece que no son iguales, de ésta en concreto me libro jeje.

Lo que yo he sentido
Más cansancio al andar o dar paseos largos, punzaditas "ahí abajo" mientras andaba y dolor en los huesos de la pelvis sobre todo. Es que es raro, porque tengo días en los que siento todo esto de golpe y me los paso molesta y ando como una tortuguita, y días maravillosos en los que parece que pueda andar el camino de Santiago y nada, tan normal. Esta semana, ha habido un día, sólo uno pues no me ha vuelto a pasar, en que sí he sentido las famosas contracciones falsas de Braxton Hicks, seguidas de un dolor leve tipo "cuando te viene la regla". Venía de andar, comprar y me puse a cocinar después de limpiar en casa. Me empecé a encontrar regular porque había estado mucho tiempo de pie y al sentarme, fue cuando me dio todo esto. Como unas 10-12 seguidas y ahí paró. Me quedé algo molesta ese día pero ya está, no han vuelto más, al menos que yo las note, pues muchas veces se me pone la barriga muy dura pero no te sabría decir si es eso o el bebé. Que yo sepa, las he identificado, sólo esa vez.

Y poco más. Ya deseando que pasen las semanas. Todo el mundo me dice que descanse que después me voy a enterar. Y sí, seguro que es verdad, pero estoy harta de descanso. Necesito actividad YA. Para mi ha sido un año demasiado tranquilo, acostumbrada a todo el movimiento diario que yo solía llevar encima, así que no puedo esperar a que Adrián nazca ya. Por el momento, tengo ratos más relajados y momentos hiperactivos en los que me da por hacer mil cosas y tener la casa como si fuera un cuartel militar: todo en orden.

 
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