Semana 31

sábado, 22 de agosto de 2015

Esta semana tiene poco que contar respecto de la anterior. Como he comentado ya, los cambios son menos en esta etapa pero aún así hay algunas novedades.

Tuvimos clase pre-parto con la matrona de nuevo, como cada miércoles. Esta vez tocaba hablar de los tipos de parto, medicalizados o no, uso de la epidural, etc.

*Nos comentó que había tres posibilidades dentro de lo que es un parto medicalizado. De menos a mayor orden de intervención serían: la ventosa, los forceps y la cesárea. Esperemos no acabar así pero está bien saberlo porque nunca se puede estar segura de lo que va a pasar y es una posibilidad como otra cualquiera más.

*Con respecto a la epidural, nos dijo que te la pueden poner en cualquier momento, que no vayamos con la predisposición inmediata nada más llegar y que demos una oportunidad a ver cómo llevamos el proceso. La verdad, esa es mi idea. No estoy cerrada a ponerme la epidural para nada, es más, creo que me la acabaré poniendo pero al menos no del tirón, si mi cuerpo aguantase, yo quisiera pasar por la experiencia. Sí, una experiencia dolorosa e innecesaria quizás según opine cada cual pero yo quiero darme la oportunidad de ver cómo lo vivo y ya según me lo lleve, decidir.

No le tengo miedo al parto. Quizás porque aún queda lejos, no lo sé. El caso es que nunca he sido de temer a las cosas médicas "gordas" y sin embargo, me asusto por cualquier tontería. El porqué el parto no me asusta, ni el dolor ni todo lo que ello conlleva, pues no lo sé, supongo que lo tengo muy asimilado. Al revés, me hace ilusión. Mi parto ideal sería en una habitación privada (la cual tendremos) con Pablo a mi lado, pudiendo moverme de un lado para otro. No sé porqué, pero me imagino llevando el tema de las contracciones de pie, de rodillas o sobre la pelota de pilates pero no tumbada. Luego ya veremos, pero es como yo lo siento hoy por hoy y me gustaría que fuese.
Antes, cuando tenía alguna amiga embarazada y me decía "estoy deseando que nazca el bebé", por dentro pensaba: "¿cómo puede ser?, ¿no le da miedo el proceso?, yo estaría cagada literalmente". Pues nada, hoy por hoy, ya sé porqué lo decían y me siento exactamente igual. Si hoy tuviera ya los 9 meses y me pusiera de parto, estaría preparada.

Con respecto al bebé y a mi...
Esta semana sigo notando sus movimientos como si fueran desplazamientos, bultos que me empujan la piel pero pocas patadas, la verdad. Alguna vez se emociona y vibra la barriga y parece que le han dado cuerda y otras, está bastante quieto. Esta semana me ha dado un susto. Por más que lo intentaba, movía la barriga, cambiaba de postura, ponía música, cantaba yo, me echaba crema, comía dulce o lo que fuera; no conseguía notarle. Después de un rato apareció y me dejó tranquila con sus movimientos pero vaya, que el patrón ha cambiado un poco y por lo visto ahora duermen profundamente muchas veces. No sé si será eso.
Otra cosa que me parece alucinante es que hasta ahora ha puesto 1.750kg y se supone que esta semana, sólo esta semana, va a poner en torno a 1.350kg más de golpe. Cuando me he enterado me ha parecido más lógico que sus movimientos vayan siendo más diferentes cada vez. ¡¡Casi va a duplicar su tamaño!!
Y así son nuestras 31 semanitas...



Semana 30

Esta semana hay cosas que contar. Por un lado tuvimos la visita al ginecólogo y por otro, la de la matrona para empezar con las clases pre-parto.

Las visitas
Con el doctor fue una visita breve esta vez. Ya es todo muy parecido, así que cuando vemos al bebé es prácticamente cosa de un par de minutos y ya. Siempre ha sido así pero ahora hay menos cambios visibles digamos. Antes, es que de una a otra el cambio que daba el bebé era un mundo pero ya cada vez menos, en el sentido de que mantiene su aspecto de personita y lo que tratas de ver  es principalmente su posición y tamaño; que no es poca cosa ver que se encuentra bien y no lleva ninguna de las "famosas" vueltas de cordón y cosas así. 

Bueno, pues nos dijeron que estaba en cefálica. ¡¡¡BIEN!!! O sea, que se dio la vuelta. Ahora sólo queda esperar que se mantenga ahí y no le de por sentarse de nuevo. Por un tiempo, puedo sentirme liberada de una posible cesárea por esta causa. ¿Qué más?...
Pues sigue creciendo bien, pesa 1.750kg ya y tiene ya colocados los testículos en sus bolsitas según nos dijo el doctor jeje. 
Con respecto a mi; la analítica salió muy bien excepto mi ya temido colesterol pero bueno, lo ha dejado por imposible, menos mal. Ha llegado a la conclusión de que es cosa del embarazo y que se irá después del parto. Cosa lógica porque jamás lo he tenido y no hay quien lo mueva de ahí por muy sano que coma, ¡qué le vamos a hacer!

Por otra parte, esa misma semana empezamos las clases con la matrona tanto Pablo como yo. Aquí los papás también tienen que aprender cosas. La primera clase fue básicamente una tabla de ejercicios para embarazadas (cosa que yo ya hacía más o menos de forma parecida) y hablar de las famosas contracciones pre-parto, cómo distinguirlas de las de parto verdaderamente, la rotura de bolsa, pérdida del tapón mucoso, y esas cosas. Me sorprende lo bien que se quedó con toda la información Pablo. Casi se acuerda mejor que yo de lo que hay que hacer en cada caso. Con respecto a los ejercicios me sirvió para coger la idea de comprar la pelota de pilates, esta grande que se utilizan mucho en los gimnasios. Le tenía ganas pero no sabía si era aconsejable o no y desde cuando usarla. Pues bien, ahora es mi mejor amiga. Estoy todo el día subida en ella. Me alivia los dolores de la espalda por las posturas de la noche, relaja la pelvis y se supone que va ayudando a fortalecer la zona también para el parto después.
Imagen extraída de: http://misregalitos-blog.blogspot.com.es/


Lo que yo sentí
De nuevo nada salvo patadas y movimientos dentro de la barriguita. Los calambres por las noches en las piernas siguen pero es sólo al dormir mucho en la misma posición y poco más, la verdad. Esta semana los movimientos parece que cambian un poco. Han pasado de ser patadas continuas a apenas notar patadas y sobre todo sentir bultos que se mueven por dentro y te empujan hacia afuera, a veces por la zona de las costillas, otras abajo cerca de la pelvis, depende un poco. Todo eso se deberá al crecimiento del bebé y con ello, su forma de moverse dentro cambiará también, digo yo.





 
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