Semana mágica 5

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿Sabéis a qué me refiero con "semanas mágicas"?

Gracias a mi primo Antonio y su mujer Laura que me descubrieron un libro estupendo, yo ahora sí.
Brevemente, diré que son periodos de tiempo en los que el bebé se encuentra más irritable, desconcertado, llorón, insoportable, etc; y que coincide con un "salto adelante" en su desarrollo. Es decir, tras pasar ese periodo de irritabilidad, parece ser que el bebé ha adquirido nuevas capacidades.
Aprender puede ser algo muy costoso, especialmente para un bebé que necesita adaptarse a su nuevo mundo y no sabe cómo enfrentarse a la gran cantidad de estímulos diarios que recibe, y por ello en estas etapas, se queja más de lo habitual.

El libro comenta que puede haber un lapso de una semana arriba o abajo y también que depende de si el bebé nació pre-término o post-término. En esos casos, la edad corregida se ajusta más a estos periodos.

Bueno, mi experiencia me dice que la semana mágica 5 o no la he notado mucho, o ha ocurrido en la 6ª semana, cosa que el libro comenta que es probable. Voy a tratar de esquematizar lo vivido como el libro trata de hacerlo, ya que me parece muy intuitivo y sencillo de explicar. Tened en cuenta que esto fue cuando Adri tenía 5-6 semanas, que ahora ya tiene 9 y ha pasado otra crisis pero de esa hablaré otro día, así que se refiere a entonces.

Semana 5

Signos de inquietud

-Puede estar muy alterado.
Vale, partiendo de que en un bebé eso es bastante normal, quiero decir muy pero que muy alterado. Creo que fue la primera rabieta sin consuelo de Adri. Horas llorando y rojo como un tomate por más que tratara de hacer por consolarle. No sabía qué hacer, que podía pasarle, aunque con lo que había leído ya en este libro, pude imaginarme que sería normal. Lo bueno de este libro también es que te da una visión tierna de todo esto. Osea, el niño llora porque es el momento de crecer y ese cambio le abruma demasiado, por lo que lo expresa de esta manera. En mí eso provocó tranquilidad, compasión, cariño, pues era capaz de entender que todo aquéllo tenía una razón y que lo que necesitan en ese momento es tenerte a ti. Puede ser que tu bebé sea muy tranquilo y entonces esta rabieta sea más leve, o puede que sea de por sí bastante nervioso y entonces se desate por completo estos días y os resulte desesperante; pero lo que sí es cierto, es que se produce un cambio en mayor o menor medida.

-Puede reclamar la presencia de su madre insistentemente.
Bueno, en el libro describe como al atenderle tú como mamá, el niño parece sentirse reconfortado. En mi caso fue un poco al revés. Creo que ni mi presencia le calmaba, pues seguía llorando sin parar y hasta me daba golpes del cabreo. No obstante, seguro que tiene razón, pues Adri llora como todos los bebés también para pedir que lo cojas en brazos y aunque eso signifique no calmarse y seguir llorando en tu hombro, muchas veces sabes que lo necesita. Tras pasar por esto, ya son muy pocas las veces que mis brazos no le calman. Pablo lo suele decir. Se pasa el rato intentando que deje de llorar, en brazos, haciendo de todo, y voy yo y lo tomo un segundo y ya se calla y hasta se queda dormido de inmediato. El siempre me dice: ¡¡si yo estaba haciendo eso mismo!! El caso es que es verdad, muy a menudo los bebés lo que quieren es MAMÁ.

En estos momentos, es importante saber que el bebé está pasando por una etapa de crecimiento y que por eso lloran, para que se los coja en brazos y se los tranquilice con el contacto físico. El libro así lo indica y es algo que yo siempre hago, me diga la gente lo que me quiera decir. Es mi hijo y actúo con él como creo que es mejor. Jamás lo dejo llorar. Al contrario, le doy todos los abrazos y el calor que necesite. Ya llegará un día en que no sea capaz de calmarlo con nada. Mientras tanto, no pienso dejar de hacerlo.

¿Qué hago e hice en su día para calmar a Adri?
Bueno, de todo. Digamos que todo un combo.
Caricias y abrazos, cogerlo y ponerlo sobre mi hombro y dar saltitos suaves mientras le susurro en la orejita, mecerlo, hablarle y cantarle sobre todo mucho, darle palmaditas en la espalda, ponerlo sobre mi pecho, entre otras cosas. De todas las cosas que suelo hacer, destacaría dos.

-Romper el llanto con un bañito caliente- Esto es algo que le relaja muchísimo y después casi siempre llega la misma situación: tetita y a dormir.

-Darle el pecho- Incluso cuando no tiene hambre. Hay veces que de solo agarrarlo se queda dormido, tranquilo y suelta una sonrisa. Otras veces, parece que está cabreado también con él, pero no dejo de ofrecérselo, pues llega un momento en que parece que ha tenido suficiente llanto y lo coge desesperado mientras se calma haciendo ruiditos. Esto es muy cansado. Básicamente es estar ahí todo el día, saber que tu pecho le calma como si fuera un chupete (que por cierto Adri no los quiere), pero a pesar de todo eso, es algo que me encanta, aunque desespere a veces.

Cambios en el bebé tras la crisis de las 5 semanas.

-Observa las cosas durante más tiempo seguido y más a menudo.
Definitivamente sí. Adri es súper curioso. En esos momentos, sólo veía bien los contrastes más llamativos pero yo jugaba con él con unas tarjetas blanco y negro, y me impresionaba lo bien que seguía con la mirada la tarjeta cada vez que la movía a su alrededor. También por estas fechas empezó a fijarse más en los rostros, tratando incluso de imitar tus gestos si le sacabas la lengua o le hacías algún ruidito.

-Escucha las cosas más a menudo y presta más atención.
Sí. Adri lo escuchaba todo. Los sonajeros y los juguetes los buscaba cuando sonaban, cualquier ruido alrededor lo espabilaba o le hacía buscar de donde venía y si le hablabas, se te quedaba mirando muy serio como embobado, analizando un poco todo lo que le estabas haciendo.

-Se da más cuenta de que le tocan.
Siiiii. Reacciona a las caricias y si está de malas, te evita incluso cuando te pones cariñosa a sobarle enterito jejeje. Y al revés. Si está mimoso y alegre, le encanta que le toques, le cojas de las manitas y lo sobetees entero de arriba a abajo.

-Parece que percibe mejor los olores.
No lo sé, no he podido comprobar esto.

-Sonríe por primera vez o lo hace más que antes.
Adri sonríe desde que nació, pero en esos momentos era sobre todo al satisfacer sus necesidades más primarias. Después de tomar teta y quedarse saciado, dormidito, al hacer sus cositas y quedarse relajado...
Al mes creo, empezó a sonreirme cada vez que se despertaba al verme aparecer por la cuna, pero aún eran pocas las risas que se le escapaban conscientes por esta época. Ahora tiene 9 semanas y se ríe muchísimo más y contigo de forma social cuando le hablas, le tocas o le haces alguna gracia; pero bueno, esto no entra en este capítulo todavía.

-Emite sonidos guturales con más frecuencia.
Pues sí. Desde "Agaagggaaa", a "Agguuu", "Iuuu", "Auuuu" a algún sonidito que se escapa más definido cuando está contento y hasta él parece alucinar con lo que ha dicho jeje. Esto sólo nos pasó una vez por esta época. Recuerdo que nos dejó alucinados que emitiera una sílaba clara tan pequeñito, pero como digo, fue estando especialmente alegre tras un baño y no volvió a repetirse hasta más tarde, que habrá hecho uno o dos más. Lo demás, son balbuceos.

-Expresa que algo le gusta o disgusta a menudo.
Sobre todo expresa lo que le disgusta. Eso sí que te lo hace saber y bien. Lo que le gusta, ahora lo hace mucho sonriendo pero entonces, intuías que le gustaba porque no lloraba y te observaba embobado.

-Se nota que sabe lo que va a ocurrir. Se anticipa a situaciones.
Yo no diría aún eso. Lo que sí vemos claro es que el baño lo huele de lejos y nada más lo sacamos del salón y empiezo a quitarle la ropa, parece dejar de llorar o lo que sea, para ponerse de muy buen humor.

-Permanece despierto más tiempo y más seguido.
Definitivamente sí. Desde las 3 semanas, pasa muchos más ratos pidiendo entretenimiento durante el día que al principio. Son ratos en los que estaba súper alerta a todo y no tenía sueño. Momentos para aprovechar y estimularlo un poco.
Por suerte, las noches las duerme sin problema. Llegan las 8pm y se queda dormido normalmente tras el baño y la teta y quizás después de berrear un poco. Duerme hasta las 7-8am del día siguiente salvo por las tomas nocturnas, que son un ratito de teta y a dormir sin siquiera abrir los ojos ni rechistar. Osea, que muy bien.

-Su respiración es más regular.
Sí, y si no que me lo digan a mi que me he pasado noches en vela escuchándole respirar. He desarrollado ya un sentido especial para dormir y a la vez conectar mi oído en esa frecuencia que sólo capta su respiración y aisla el resto jejeje.

-Se sobresalta menos que antes y tiembla menos que antes.
Nunca tembló y creo que se sobresalta más. Ahora es más consciente de todo y los movimientos, los ruidos, le impresionan mucho más.

Esos serían los cambios que experimentó Adri en esas primeras 5 semanas. La verdad que hay días que parece sorprenderte con varias cosas nuevas y otros que parece que nada, que dé como pasos atrás, pero todo eso también es muy normal. Tiene días, al igual que nosotros los adultos y cuando lo piensas de semana en semana, es cuando realmente te das cuenta de lo mucho que va cambiando y despertando.

Próximamente escribiré sobre la crisis de las 8 semanas, que en nuestro caso, llegó un pelín antes, parece que se juntaron las dos. También debo alguna que otra entrada de lactancia con nuevas experiencias y los juegos de estimulación que hemos practicado por etapas. Esto último, gracias a otro maravilloso libro del que hablaré otro día.












Lactancia Materna Exclusiva

sábado, 5 de diciembre de 2015

Aprovechando que Adri duerme un rato en su columpio, voy a escribir esta vez sobre mi experiencia como mami lactante.

Yo siempre tuve claro que quería darle el pecho a mi niño y fui a charlas de lactancia para informarme un poco de todo esto. La verdad que me vino muy bien pues ahora, sé manejar situaciones que seguro me hubiesen complicado un poco las cosas e incluso llegado a desesperar, de no haber sabido como actuar.

Una de mis grandes preocupaciones era la cesárea por el hecho de que en ocasiones, parece que el proceso hormonal que te lleva a la lactancia no se desencadena con la misma rapidez que con el parto vaginal, y si a eso le sumas que el tiempo que estás en la sala de reanimación pueden ser unas 3 horas, la probabilidad de que le enchufen un biberón y te lo pongan aún más difícil, aumenta.
Por suerte, en el hospital no le dieron bibi al niño y cuando llegué yo, Adri estaba deseando enganchar teta. Lo que yo pensaba, es que no iba a salir nada, que el niño se quedaría con hambre y fracasaríamos esta misión, pero para mi sorpresa, desde el primer momento tuve calostro y él parecía quedarse satisfecho todas las tomas.

¿Qué es el calostro?
Es un líquido de color amarillento claro que segregan las glándulas mamarias de la mujer hasta que se produce la subida de la leche y se caracteriza por ser rico en proteínas y sales minerales, con una escasa proporción de lactosa.

Al principio, los bebés tienen un estómago muy pequeño, capaz de llenarse con dos gotitas de calostro y tener con ello todo lo necesario para estar bien. En las clases de lactancia nos explicaron como aumenta de tamaño multiplicándolo varias veces en tan sólo una semana. Es por eso también, que al poco del calostro, es cuando se produce la subida de la leche.
En mi caso fue al tercer día. Desde ese momento, ya tenía leche. Parece increíble de lo que es capaz el cuerpo humano. Durante esos días, tuve subidas y bajadas de temperatura que por lo visto son normales mientras se produce la subida. De repente estaba asada y al rato, muerta de frío.

Los primeros días, le daba a Adri el pecho cada poco tiempo para que recuperara el peso perdido tras el parto. Era comer y quedarse dormido feliz en mi pecho hasta la siguiente. Traté de tenerlo al pecho todo lo posible, tanto para comer como para tranquilizarlo. Según me explicó la pediatra, cuanto más esos primeros días, mejor. Así me aseguraba mayor éxito en la lactancia y buena producción de leche. Parecía una vaca lechera todo el tiempo. La gente que venía a verme se reía porque siempre andaba con una teta fuera.

Una vez recuperó el peso, dejé a Adri pedir el pecho cuando le apeteciese. Eso es a libre demanda. Si el niño quiere, me lo hará saber. Y así es. Mucha gente me pregunta que cada cuánto toma, que si ya le toca o no, y yo siempre digo lo mismo: "Pues no sé, cuando él quiera. No sé exactamente a qué hora le di la última vez. Cuando llore, cuando se ponga inquieto..."
A veces es cada tres horas,a veces cada hora y media, a veces con suerte cada 4-5h y a veces cada 20 minutos. El bebé pide lo que necesita cuando lo necesita. Es muy cansado, sí, pero merece la pena.

Lo sorprendente de todo esto es que el pecho está siempre a la altura de las expectativas de Adri. Es curioso, pero si toma poco, lo noto más blando porque no necesita más, y si tiene mucha hambre siento el pecho duro como una piedra y lleno hasta los topes. Algo que he aprendido es que la teta no es como una botella, si no más bien un grifo. Osea, no tiene una cantidad determinada y se acaba, si no que mientras el chupe, saldrá leche.

Hay una fase crítica, que es la crisis de lactancia de los 15-20 días. En mi caso, coincidió con esa fecha y lo que ocurre es que sientes el pecho muy blando, como si no tuviera leche y para colmo, el bebé está continuamente demandando de forma muy continua y exigente. Pareces desesperar un poco porque se engancha con muchas ganas y se suelta medio enfadado y agitado y se vuelve a enganchar como queriendo sacar de donde "no hay". La cosa es que sí que hay. Es normal esto y es normal su comportamiento.
¿Por qué hace el bebé esto?
Porque necesita aumentar tu producción de leche y para ello, pide más y más de forma constante. Es la única manera. Cuanto más chupe, más tendrás. Así de simple.

¿Qué hacer?
Nada. Saber que es normal, que dura unos días (2-3) en aumentar la cantidad de leche y paciencia. Ponerlo al pecho todas las veces que quiera y esto acabará sucediendo. El bebé estará bien alimentado aunque nos parezca que se queda con hambre.

Tras eso, hemos continuado con una lactancia muy exitosa, y espero que siga así. Adrián ha puesto kilo y medio en 28 días y el pediatra está contentísimo. Dice que la teta funciona bien.
Hace mucho que dejé de mirar las horas para darle las tomas, hacemos el día a día normal y cuando quiere comer, me lo hace saber y ahí es cuando le doy el pecho. Que me pilla en casa, estupendo; que me pilla en la calle, pues también. Donde y cuando lo necesite.

Si tengo que resumir lo aprendido estas semanas, creo que estos puntos lo sintetiza bastante bien:

-Lactancia a demanda, sin reloj. ¿Hay algún mamífero que se ponga alarmas para dar de mamar? Yo tampoco.

-Al principio del todo es importante ponerlo mucho al pecho para que incremente tu producción, se acostumbre y te garantice más adelante una lactancia exitosa. Durante estos días al menos, unos 15-20, yo no le di ni chupe ni bibe (ahora tampoco lo hago), pero creo que es el mínimo tiempo que necesita para que se acostumbre a la teta y no a la tetina, que es mucho más fácil de succionar y puede acabar perdiendo interés en el pecho y rechazándolo. No tiene que pasar, pero yo tenía claro que no me iba a arriesgar teniendo todo el tiempo del mundo para echarle paciencia al asunto.

-La teta no es sólo para comer. Adrián me pide también para calmarse, para relajarse o simplemente para quedarse dormido. ¿Qué queréis que os diga? Para mi no hay nada más bonito. Además, se le dibuja una sonrisa cada vez que se queda tan a gustito al pecho que me mata...

-Tanto pediatra, como matrona y ginecólogo me han dicho que se puede comer de todo. Si hay algún alimento que le pueda molestar al bebé a través de la leche, no tiene por qué ser el mismo que le molesta al bebé de la vecina. Es decir, a mi bebé a lo mejor le sientan peor los lácteos pero nada más, y al bebé de la vecina le afectan las coliflores por poner o nada en absoluto en el mejor de los casos. No tiene nada que ver. Puedes comer de todo en una dieta equilibrada.Y si sospechas que algo le puede sentar mal, como me dijo el pediatra, lo dejas unos días, ves su evolución y lo vuelves a tomar. Si se vuelve a sentir molesto, entonces eso puede ser que le irrite o le cause dolor de barriga, pero si no, significa que no le afecta.

-No hay alimentos ni líquidos que aumenten la cantidad de leche que produces. La única forma es que el bebé succione. Cuanto más chupe, más leche producirás. Oferta y demanda, así de sencillo.

-Se pueden tomar medicamentos durante la lactancia si se requieren. Obviamente, habrá algunos que no pero la gran mayoría, y hablo de paracetamol e ibuprofenos sobre todo para los dolores de cabeza o cosas tan corrientes como estas, sin problema. Intento siempre no tomar nada pero si el dolor me vence, lo hago e intento que sea justo después de que el niño haya comido. Ante la duda de qué medicamentos puedes tomar lactando, hay una web muy buena que al introducir el nombre del medicamento, te indica el riesgo que existe para la lactancia. Si aparece en verde, riesgo cero, entonces puedes estar tranquila. Se llama e-lactancia.

-Si se te congestiona el pecho, algo que va muy bien es ponerlo bajo el chorro de la ducha con agua caliente. Si tienes alguna obstrucción, eso además sirve para ablandarla y dando masajes circulares y de arriba a abajo en dirección al pezón, debería irse. Con esto también evitas posibles mastitis.
Y otra cosa. Si tienes la mala suerte de pillar una mastitis, te sale una herida o algo en el pezón e incluso sangra un poco, no es necesario que dejes de darle ese pecho. De hecho, es mejor que continúes normal con la lactancia si la molestia te lo permites. De la infección incluso te recuperarás antes.

-Ya no me hace falta porque creo que tengo el pecho acostumbrado, pero al principio, la crema de lanolina me era muy necesaria para evitar que se me "destrozaran" los pezones. Ha de ser de lanolina 100% porque a parte de que es buenísima, no tienes que quitártela para que el bebé chupe, que además estar lavando los pezones sólo acaba resecándolos más. La que yo uso es de Purelan y la venden en cualquier farmacia.


Bueno, creo que no me dejo nada por el momento. Bien está para 6 semanas. Seguro que dentro de otras cuantas, soy capaz de añadir más cosas. La verdad que estoy feliz de poder estar viviendo esta experiencia de la lactancia y tengo intención de continuar mucho tiempo. Hasta los 6 meses si Dios quiere, será LME (lactancia materna exclusiva) y luego, con la introducción de nuevos alimentos y líquidos, no dejaré de darle el pecho en la medida que lo requiera.




6 semanas post-cesárea: una herida no sólo física.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Hola de nuevo,

siento que lo que escriba a partir de ahora va a ser muy diferente a todo lo anterior, cuando contaba por semanas el embarazo y describía todas mis sensaciones en esos momentos. Ahora me corresponde una etapa nueva, la que se supone hemos estado esperando esos 9 meses con tantas ganas. Mi experiencia de estas primeras semanas como mamá, merece una entrada exclusiva, así que sólo diré de momento, que pese al cansancio y las ojeras, estamos muy felices de tener al pequeño Adrián aquí, que estoy aprendiendo muchísimas cosas a marcha forzada y que todo eso merece la pena cuando el peque me devuelve una sonrisa consciente.

6 semanas desde mi cesárea...esa cicatriz no sólo física, si no emocional también para mí. Creo que no ha habido día que no haya pensado en ello.

Esta semana, tuve control puerperal con mi ginecólogo. Ya me había quitado los puntos y quedaba ver el estado de la cicatriz desde dentro por ecografía.
Mi estado físico, al menos externo, ya es excelente, en el sentido de que desde el día 7-8 post-cesárea, no tengo absolutamente ninguna molestia, como si nunca me hubieran abierto. Ya podía tomar todas las posturas para dormir (de lado, boca abajo), agacharme, levantar las piernas sin sentir ni un sólo tirón o dolor, toser, reir, estornudar, etc. Hablando con otras mujeres de sus cesáreas, creo incluso que a pesar de lo muchísimo que me dolió los primeros días, ahora mi recuperación es estupenda, pues me llegan a contar que aún tienen que ir andando despacito, que les molesta al subir y bajar de la cama y cosas así. Yo, por suerte, si me descuido, hago la maratón. El médico de hecho, ya me ha dado vía libre a hacer deporte, retomar el baile y vida normal. En este tiempo ya he perdido 14 de los 17 kilos que puse, con suerte sin dieta, y mi barriga poco a poco vuelve a ser la de siempre.

Cuando me hicieron la eco, que fue vaginal, metí varios botes de la impresión, pero porque no sabía cómo iba a ser la sensación después de la cirugía. La verdad, me daba mucho respeto. Pensaba que dolería, no sé porqué. El caso es que no. Y el ginecólogo se partía con cada uno de mis brincos.

Vimos la cicatriz por dentro, me la enseñó y me dijo que estaba muy bien, que era una costura muy bien hecha. Lo cierto es que se veía mucho más pequeña que la de fuera, parecía un corte pequeño desde dentro. Me preguntó si daba el pecho de forma exclusiva y le dije que sí. Me contestó que entonces no vería la regla en meses.
Upppss...Fallo! Mi regla ya ha regresado doctor, a los 30 y pocos días del parto y de hecho le pregunté algo que me tenía mosca. Me habían dicho que tras el parto, sea vaginal o cesárea, el periodo suele ser muy largo y abundante y conocía muchos casos a mi alrededor, así que por qué a mí me había venido mis 3-4 días de siempre, con un sangrado exactamente igual que el de siempre, tirando a normal-escaso. Se quedó alucinado con que ya me hubiera venido dando pecho a demanda exclusivamente y me miró por dentro y me dijo:
"Tienes unos ovarios excelentes, eres muy fértil y ya has recuperado esa capacidad de nuevo tras el embarazo. Tú de las antiguas serías ésa que se quedaba inmediatamente después de parir. Lo del periodo, demuestra que recuperas la regularidad enseguida, así que de maravilla. El año que viene te veo con otro embarazo por aquí"

Entre éso y el útero de libro (quizás ya no porque tiene una rajita), me quedo con dos piropos a mi ser interno que debe ser la caña, aunque haya acabado en una cesárea, pues mira, eso que me llevo.

Después, yo le dije que no tenía intención de embarazarme otra vez hasta estar muy muy recuperada, que no quería complicaciones después por la cesárea y que me gustaría intentar un parto vaginal. Me dijo que con un año era suficiente en mi caso y que si me quedaba antes, no pasaría nada tampoco salvo que sería cesárea directa. Le insistí en que yo esperaría más con tal de estar al 100% y me dijo que la diferencia ya no la marcaba el tiempo a partir del año, si no las circunstancias del siguiente embarazo.
Fui al grano y le pregunté: ¿tengo todas las papeletas de acabar en cesárea igual, no?
Me dijo que no necesariamente pero que tengo más opciones porque si me salía otro bebé con la forma de la cabeza del padre (más alargada que ancha parece ser), mi pelvis con su forma particular, no podría dejarlo pasar y que bueno, que si tenía suerte y era una niña,más pequeñita y con la cabeza más parecida a mí, entonces tenía mis opciones si me ponía de parto sola. Vamos... un milagro que se dé todo junto, no? Me sentí bastante mal. Me dijo que Adri estaba muy alto y era lo que había. Me explicó que hubiera salido vaginalmente pero probablemente "destrozado" y sufriendo mucho. Asumo pues, que si eso era cierto, fue lo mejor, pero siempre me queda la duda. O en este caso no, porque aún a pesar de la cesárea, hubo que usar forceps, con lo cual, la cosa era real. Estaba difícil y no emperrarme fue lo mejor para los dos.

Es cierto que comprendo que con doble vuelta de cordón, más bebé descolocado, más encima alto, más bolsa rota, eso acabara en cesárea, pero... No quiero que la próxima vez asuma nadie categóricamente que no puedo con un bebé con la forma de cabeza de mi marido. Y eso de pelvis "especial", ¿ahora por qué? Hace un tiempo tenía la pelvis estupenda. Sinceramente, y de verdad que aprecio mucho su trabajo y es una persona que creo es muy buen profesional, pero llegado el caso, buscaré opiniones, pues no termino de entender cosas. Sé que su decisión fue totalmente justificada esta vez, pero no pienso que ciertas condiciones que a mi modo de ver y por lo que he ido leyendo,sean motivo para hacer otra cesárea tan categóricamente, y que conste que me la haría sin quejarme si así me lo aconsejaran tras preguntar y pedir varias opiniones, por supuesto, pero lo voy a pelear mucho. Desde luego entre cesárea de urgencia y cesárea bien hecha y con tiempo, me quedo con lo segundo.

Con esas me fui de la consulta y tengo que volver en 6 meses.

¿Qué decir de lo que yo siento 6 semanas después?...que aún me pesa, que aún no me he perdonado con mi herida. A pesar de eso, que es trabajo mío, de tanto darle vueltas he llegado a sacar rabia para decir algunas cosas, a mi misma sobre todo pero también a algunas personas.

No hay una sólo forma de traer niños al mundo. Querer que todos los partos sean iguales es una exigencia enorme y muy injusta. Por supuesto que lo más importante es que ambos y sobre todo el niño, esté bien y no haya sufrido, ¿qué duda cabe? Cualquier mamá se rajaría la barriga con tal de asegurar eso y este acto ya de por sí, es una prueba inmensa de amor hacia tu bebé. Por otra parte, a quiénes alguna vez me han dicho "que yo no he parido", personas que me cogieron con la guardia baja quizás en esos momentos, pero que sinceramente, a ti te diría que siento mucho que pienses así. La próxima vez que me suelten un comentario de esta clase, seguro voy a contestar. En esos momentos me entraron ganas de decir: "no cabe ni un tonto más" y me hubiera quedado tan a gusto. Primeramente porque me parece de muy poca delicadeza, educación y tacto decir eso a una persona que ha tenido una cesárea y lo está padeciendo. Porque parece que se le quite mérito o no gane tantos puntos como por tener un parto vaginal, mal llamado a menudo parto natural. La recuperación es muy dolorosa y larga. No, no echo en falta los dolores de las contracciones, yo también las tuve. La cesárea es una forma más de dar a luz. En mi informe pone "parto por cesárea". Y como tal, yo lo considero.

Es posible que recupere esta entrada más adelante si descubro que me quedan cosas por decir, o quizás escriba una nueva donde descargue todos mis sentimientos, pero de momento se queda así. Ya tenía ganas de soltar...
Y bueno, para terminar, decir que todo esto, a pesar de lo que pueda hacerme sentir la herida, empequeñece con cada sonrisa de mi niño, con cada mirada y con todos esos momentos, únicos de amor en los que no cabe ni un poquito de rencor a nada, sólo felicidad, por tenerlo ahí, por verlo tan bien y sano. En esos momentos me digo a mi misma que pasaría por 20 cesáreas con tal de llegar a él y doy gracias al cielo por todo lo que tengo, que es mucho, y una cosa no quita la otra. Soy tremendamente afortunada por tener a Adrián. Te quiero mi vida.








 
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