Semana 39

martes, 20 de octubre de 2015

Dichosa semana 39...
¿Qué no ha pasado estos días?, ¡cómo se nota que ya estamos en la recta final!
La verdad que esta semana ha sido agobiante para mí. Voy a empezar desde el principio porque por algún lado tengo que hacerlo, a ver si no me dejo nada.

Todo empezó el lunes de la semana pasada (semana 39). Me levanté con la tensión bastante alta y no podía bajarla de ninguna manera. Para que os hagáis una idea, mi tensión normal es de 10/7 y se me puso en 15/10 en casa y en 16/10 en el hospital. Bueno, ante esos valores, fuimos a urgencias porque es lo que me dijeron que hiciera en tal caso y una vez allí, me pusieron una vía para bajarme la tensión y decidieron ingresarme. Oía a la matrona decir: "con esos valores, tonterías ninguna, a paritorio ya", y los médicos así me lo dijeron también. Nada, que me llevan a monitores para ver cómo va el bebé y me hicieron un tacto. El bebé estaba perfecto, se movía muchísimo como siempre, látido estupendo, todo genial; pero lo segundo no fue bien. Cuando me hicieron el tacto, la matrona dijo: "Uff, esto está cerradísimo. Esta chica no está para parto".

Me llevaron a la habitación y me siguieron controlando la tensión. Llamaron a mi ginecólogo para que estuviera al tanto y me hicieron las pruebas de Preeclampsia. La preeclampsia es una enfermedad que se puede desarrollar durante el embarazo y el síntoma principal, es la subida de tensión a niveles incontrolables. Tiene consecuencias muy serias y por ello, quisieron no arriesgar. Pues me hicieron las pruebas varias veces, en diferentes horas, y todo salió muy bien, con lo que finalmente, mi ginecólogo vio que esas subidas repentinas de tensión no se debían a ningún problema físico, si no que más bien, a mi cuerpo le ha dado por ahí, en la forma de manifestar que se acerca el final del embarazo. Hormonas, cambios y ese tipo de cosas. Como me estabilicé, me mandaron a casa.

Esos días tenía que controlarme la tensión una vez al día a ver cómo iba, y la verdad, el día del alta y el siguiente, pasé por completo. El jueves, me la revisé de nuevo como tocaba y salió de nuevo 14/10... ¡Qué bajón!
Estaba relajadísima en mi sofá, con mi madre al lado que es testigo de ello, y encontrándome super bien. Vamos, no me lo explicaba. De nuevo, no por favor. Pues ala, que de nuevo al hospital con lo mismo. Esta vez me toca una matrona que bajo mi opinión, o lo que a mi me ha tocado de ella, no es nada agradable. Básicamente, me tuvo una hora en monitores sola, sin pasar a decirme si quiera cómo estaba o enterarse de que había pasado. En su lugar, la escuchaba desde mi habitación decir cosas que me responsabilizaban de que me hubiera subido la tensión y se dirigía a mi de una forma poco apropiada. Cuando acabó la prueba, volvió a recriminarme que me hubiera subido la tensión, como algo que era cosa mía porque soy "aprensiva", y por más que yo le decía que no era el caso esos días, la mujer a cada pregunta que le hacía, me repetía lo mismo.

Salí de allí mosqueada y acabé llorando en mi habitación de rabia. Ese día me cogí un buen berrinche pero es que me sentó muy mal. ¡Cómo si yo quisiera estar allí!

Al ratito, me llama mi ginecólogo y dice: "Tenemos que pensar qué hacer ya. No podemos alargar el embarazo más si tienes estas idas y venidas de tensión. Piénsalo y después voy a verte"
Pues fue venir él, que yo ya tenía preparada mi respuesta, y me dice: "te vas para casa". Me alegré, mucho. Me dijo que las pruebas y analíticas seguían saliendo muy bien, con lo que no tenía motivos para tenerme allí, pero que por lo que sea, mi tensión ya oscilaba de una manera que tampoco es conveniente mantener. Quedamos en que nos veríamos el domingo y mientras, le mandaría la tensión tres veces al día para que el comprobara. Por suerte, esos días pasaron estupendamente y no he tenido más picos.

Bueno, pues eso fue el jueves y lo que me dijo después me puso bastante triste dentro de que no es nada malo ni el fin del mundo, pero vaya, me afectó. Me dijo que parecía que no tenía el cuerpo preparado aún para el parto y que dado que no quería esperar mucho más, las probabilidades de cesárea eran inmensas. Que creía que tenía la pelvis estrecha y que eso es lo que casi seguro pasaría. Me dijo que el lunes (osea ayer) era un buen día para inducir el parto, osea que me veía ya en quirófano. Lo admito, sentí mucho miedo, no estar preparada, lloré, y me fui asimilando la idea sin querer creerlo mucho con el paso de estos días igualmente.

Lo bueno de todo es que no hay ningún problema ni conmigo ni con mi bebé, quiero dejarlo claro porque todo esto parece muy serio pero por suerte, estamos fenomenal. No tengo ninguna enfermedad con la tensión ni nada físico, Adrián está que ni se entera moviéndose como siempre feliz, todo sigue su curso y la única razón por la que mi doctor quería hacer las cosas así es porque decía que para qué arriesgarnos a que la situación se dé de nuevo y tengamos que hacer el parto o la cesárea deprisa y corriendo, en lugar de hacer un trabajo bien hecho. Que con embarazadas ya tan a punto no se la juegan y siempre te controlan mucho.

Bueno, pues llega el domingo y vamos a la revisión con mi ginecólogo como tocaba, imaginando que me iba a decir: "prepárate que ya mañana nos ponemos a ello". Me hace una eco para ver cómo iba Adri y resulta que sigue estupendo. Tiene líquido aún, un tamaño perfecto (3.500kg) y se mueve como siempre, mucho. Sus latidos siguen el ritmo normal, lo que indica que no ha empezado a agobiarse con el trabajo de parto ni nada, con lo que sigue a gustito dentro. Le mira el flujo también para ver cómo le llega el oxígeno, el estado del cordón y todo bien igualmente, Vamos, un bebé bien hecho como él nos dijo. De ahí dedujo que de nuevo, el bebé está más feliz que unas castañuelas ahí dentro, que para qué sacarlo ya, que seguimos esperando a ver si me pongo sola de parto.

Me repitió el tacto él esta vez y yo que esperaba ya con mi cara de desilusión lo mismo que la anterior, de repente dice: "Uy, esto tiene buena pinta. Ya has borrado el 60% del cuello y de pelvis estrecha nada, está en muy buenas condiciones. Creo que vas a ser buena paridora."
Así que de golpe y porrazo, se me dibuja una sonrisa en la cara y la cosa pinta que si Dios quiere, el parto será natural. Me citó de nuevo el miércoles, o sea mañana, y de momento, controlar la tensión igual tres veces al día y esperar que no se descontrole ni una vez más con suerte.

Parecía una cosa rara hasta que me puse a comentarlo con las vecinas, u otras mamás que conozco y resulta que eso del descontrol final de tensión, es algo bastante común muchas veces. Mi médico me dijo que es como a quien le da por tener anemia al final, diabetes o cualquier cosa así. Pero la verdad, como se suele decir, mal de muchos, consuelo de tontos. Ya no me sentí tan rara.

Todo ha ido bien desde entonces, la verdad. Ayer empecé con contracciones. Eran intensas pero no me dolían nada de nada, eran cada pocos minutos y me llevé así cerca de 3 horas. Mi madre se pensaba que estaba de parto, Pablo igual y yo diciendo que seguro que no, que lo notaría mucho más si así fuese. Nada, al final, por insistencia popular, escribo a mi médico a ver que me dice y su respuesta fue que me diera una ducha y si no se iban, para la clínica. Pues oye, magia, se fueron. Y así todo quedó en nada de nuevo. Por otra parte, yo estaba tranquila y muy contenta porque para mi, aunque fueran indoloras, esa frecuencia y ese cambio, significaba quizás que mi reloj se había puesto en marcha solito y eso es lo que más deseo en estos momentos porque cada día estoy más cerca de tenerle en brazos.

Pues eso es todo. Como veis, un poco estresante. Por suerte, tengo a mi madre y a mis cuñados cerca, que me entretienen todo el tiempo mientras Pablo trabaja y parece que los días pasarán volando. Estoy muy contenta, tranquila y deseando que llegue todo, eso sí, sin sustillos ni sobresaltos como los de esa semana jejeje. Lo próximo que toca es otra ración de monitores mañana para ver las contracciones y demás, revisión con mi gine, y después, veremos que me dice. Espero y pido porque todo siga igual de bien que hasta ahora estos últimos días y que Adri llegue, cuando tenga que llegar.

Hoy, 40 semanas. Ya estamos cumplidos. Bonito día. Ya he hecho un bebé jeje.

La próxima entrada, ya os podéis imaginar cual será :).




Qué llevar al hospital para dar a luz

domingo, 18 de octubre de 2015

Ahora que ya lo tengo todo preparado parece más fácil escribir sobre ello, pero esto no ha sido así hasta hace unos días prácticamente. Tenía multitud de listas de éstas que te regalan en las tiendas tipo Prenatal, Mothercare, de las que te mandan por Internet desde cualquier web en la que te hayas registrado durante el embarazo, lo que te aconsejan los demás, etc. Al final, mi maletilla es un poco una mezcla.

Lo primero que he pensado es que a mí no me gustaría verme echando nada de menos en el hospital. Al ser un centro privado y tener mi habitación, tener alguna cosa de más en mi maleta o en su defecto, en el coche por si acaso, no me parece mala idea. Por un lado, he preparado una bolsa pequeñita con dos mudas para vestirme al salir del hospital, una más ligerita y fresquita por si hace calor (el año pasado un 27 de Octubre me estaba bañando en la playa), y otra de jersey y leggin por si hace frío, que parece ser que es la tendencia de los próximos días. Como por aquí, no se sabe, yo prefiero ser precavida. Total, bien dobladito me ha ocupado una mini bolsita e irá al coche, así que una cosa menos.

La maletilla
En mi caso, algo un poco más grande que una tipo equipaje de mano. En ella, llevo ropa para el bebé, lo necesario para sus cuidados los primeros días en el hospital, descartando todo aquello que me proporcionan allí, que lo sabemos de antemano; y mi neceser personal con un poco de todo. Ya que tampoco sabes cuánto te vas a quedar, que las pintas que se te quedan después de dar a luz no son las mejores, que vas a estar recibiendo visitas y que es uno de los acontecimientos más importantes de tu vida, yo soy de las que opina que "antes muerta que sencilla". Comodidad ante todo, pero guapa también. Tener mis cosas básicas de higiene y maquillaje, me parece muy necesario.

Empiezo por la canastilla del bebé:

-Al menos dos mudas completas por día de ingreso: yo llevo pijamas, bodys a porrón (nunca sobran), algún conjuntito de camisetita y polaina y la ropita para salir del hospital. Llevo ropa de la talla 50, que es la de primera puesta, y por si acaso, alguna cosa de la siguiente, la talla 56.

-Manoplitas para que no se arañen con las uñas. Llevo un par de juegos.

-Calcetines: varios pares. Con uno por día de ingreso como mucho vale, pero como no ocupa nada, yo he llevado los que tenía en una mini bolsita.

-Baberos.

-Gasas para cubrir, cambiar o arropar al bebé: llevo dos.

-Toquilla de recién nacido.

-Dos chupetes.

-Toallitas para bebé: llevo varios paquetes porque imagino que con la falta de experiencia, las gastaré bastante rápido. Llevo unas de Dodot especial para recién nacidos, y otras de Johnson Baby que llevan incorporado el aceite para el cuerpo, también desde recién nacidos y que sirven para limpiar desde la carita hasta el culete. Me las recomendaron mucho y tengo que probarlas.


Y ahora mi maleta:

-Pijamas o camisón para los días de ingreso: yo llevo dos camisones de lactancia.

-Ropa interior de algodón: llevaré como 10 mudas. Quizás soy muy exagerada, pero me gusta estar bien limpita y no sé cómo se va a dar la situación, así que más vale que sobre...

-Sujetadores de lactancia: llevo dos.

-Ropa para salir del hospital: un conjunto por si hace frío y otro por si hace más calor. Lo mismo, como no se sabe, mejor prevenir. Ambos sueltecitos y cómodos.

-Zapatillas y calcetines.

-Una bata.


El neceser:

-Cepillo y pasta de dientes.

-Cuchillas de afeitar.

-Toallitas íntimas y jabón íntimo.

-Champú, suavizante y gel: llevo botecitos pequeños que compré en Ikea para rellenar. Así ocupa muy poco espacio.

-Jabón para la cara y cremas.

-Maquillaje, of course!

-Cepillo y peine para el pelo.

-Pinzas de depilar.

-Crema de lanolina para los pezones.

-Discos de lactancia.

-Colonia.

-Desodorante.

-Crema antiestrías post-parto y aceite rosa mosqueta.

Pues así he compuesto yo lo que quiero llevarme para el hospital y estar segura de que no echo en falta nada. Además de todo esto, acordaos de llevar: cargador móvil, cámara de fotos y/o vídeo y algo de música por si os la dejan poner.

¡¡¡YA ESTÁ TODO LISTO!!!



Semanas 37 y 38

viernes, 9 de octubre de 2015

Bueno, aún estoy dentro de la semana 38 pero a pocos días de alcanzar la 39 y creo que hay bastantes cosas que ya puedo contar de éstas. Si acaso algo nuevo sucediera, lo añadiría después a modo diario y ya está, pero hoy tengo la necesidad de escribir un poco, así que "palante" con estas dos semanas del tirón.

En la semana 38 hemos tenido revisión completa, con analítica del 3er trimestre incluída + primera vez en monitores (correas). De hecho, de esto último, vengo justo ahora y como que la experiencia no ha sido del todo muy relajante para mi. Os voy contando...

Las consultas
La revisión del martes con mi ginecólogo bien como siempre. Miramos el peso, la tensión, al bebé y me entrega los resultados de la analítica de este trimestre. De nuevo, me pidió mirar la rubeola, el VIH, bacterias, virus, y la toxo otra vez. Todo negativo excepto la toxoplasmosis que sabemos desde el principio que me sale positiva (Inmune). Vamos, todo estupendo por aquí y menos mal, porque desde el primer INMUNE a la toxoplasmosis, me lo he pasado comiendo chacina y jamón de toda clase sin ningún reparo. Como dice la matrona, "todo lo que cuelga de un hilo me lo puedo comer tranquilamente". Lo malo de esta vez, que me volvió a dar al análisis de orina con literalmente "abundantes bacterias". Ya estamos. Infección, sí o no? Pues eso, el rollo de siempre. Pedir un urocultivo y ver que sale. Yo suelo notarme mal siempre que las tengo y me encuentro bien, así que igual me ha pasado como la última vez que me lo hicieron, que salió la analítica con este mismo resultado y luego el urocultivo negativo. Cruzo los dedos.

El bebé pesaba unos 3,2 kg en la semana 38. Dice que es normalito, que tampoco es grande, pero aún le quedan dos semanas aprox. para seguir engordando. Como todo, estas cosas tienen cierto margen de error, aunque tanto por arriba como por abajo. Poco más que decir al respecto. Ya quiere que nos veamos cada semana para ir controlando como marcha la cosa.

Otra cosa, mariposa. Hoy, hemos ido a monitores, o las correas, como se les conoce también. Al final, Pablo no ha podido entrar conmigo, con lo que he tenido que estar yo sola en la sala. Es llegar allí, y me meten en una sala de parto, me colocan las correas (una para oir el corazón del bebé y otras para ver si hay o no hay contracciones). Me miden la tensión, mal asunto. Ya sabía yo que no pintaba bien la cosa. En esa situación y con mis antecedentes siempre que me miden en el médico, hospital o alguien con bata blanca o azul, sabía que se me dispararía pese a mis intentos por relajarme. O sea, no sé cómo explicarlo, pero en esos momentos en los que sé que la maquinita está pendiente de mis pulsaciones, que las siento en estéreo encima por lo apretado que tengo el brazo, es que no me sale ni hacer respiraciones, se me olvida como se respira relajadamente. Siempre me ha pasado, siempre. El famoso síndrome de la bata blanca. No hay nada que puedas hacer por ello, o conmigo al menos todavía no lo han conseguido. Siempre tengo que medirme yo en casa y comprobar cómo mi pulso se normaliza conforme me alejo de los médicos jeje. Pues hoy no iba a ser menos.

Me toma la matrona la tensión y sale 13/9.2 y me dice que me la va a medir otra vez. PEOR. ¡Qué presión! Me la vuelve a tomar y con todo mi empeño por respirar, cerrar los ojos y tratar de tranquilizarme, sale 12.7/9.1. Pues nada, ahí me dejan con las correas 40 minutos sola en la sala. A todo esto, tengo que añadir que el sonido constante del corazón del bebé, con los saltos que pega de vez en cuando, los pitidos de la maquinita, que estaba sola y que justo en la habitación de al lado había una señora pariendo, no ayudaba nada de nada. El ambiente era cuanto menos, un pelín estresante para mi. Podía oir a la matrona hablando con la mujer y diciendo: "Venga, te voy a romper la bolsa", "¿ves cómo sale todo el líquido?" y cosas así de relajantes.

Al terminar, la matrona viene y mira la hoja que han dibujado las correas. Arriba, se ve el ritmo del bebé y sus movimientos. Me dice que estupendo, que el niño se mueve muchísimo, que eso está genial. Abajo, se interpretan las contracciones uterinas y su intensidad. Bueno, no me ha dicho nada y es que yo al menos, no he notado nada. Sale algún pico, pero el máximo llega a 30pico% (sobre 100% intensidad) y el resto, que son pocos, en torno al 20%. Vamos, una chuminá. Nada.

Antes de dejarme salir, me insiste en lo de la tensión y le trato de explicar lo que me pasa. Me pregunta qué opina mi ginecólogo de esto y se lo cuento. Le digo que tengo un tensiómetro en casa y que llevo una agenda diaria de tensión, que nunca la tengo alta y que esos datos se los voy llevando yo siempre a él, que se queda tranquilo porque ya se lo conoce. Me dice que nada, que le enseñe los resultados del monitoreo en la próxima cita y que me controle la tensión, que si me sube a 9 la mínima y no soy capaz de bajarla relajándome, que vaya porque es un tema serio. Pues nada, me he ido de allí un poco asustada y dudando de mi capacidad para relajarme después de todo lo dicho. La sensación es la de: tengo que relajarme y me saldrá la tensión bien, entonces no tendré que preocuparme de nada, como siempre hasta ahora, pero cuanto más lo intento y más recuerdo que si no lo consigo, tengo que ir a que me miren, peor, creo que sube más todavía. En fin, he llegado, me he cambiado, me he sentado tranquilamente y a los 10 minutos me la he tomado. Con miedillo, lo reconozco. Y ha salido otra vez normal: 11.1 / 7.6. Fin del problema. Adjunto prueba de ello. Que no se diga.
 
 
Lo que yo he sentido
Estas semanas lo mismo que la anterior. Casi siempre un poco más de cansancio, otras veces todo lo contrario (hiperactividad), que me cuesta andar algunos días y otros estoy estupenda como si nada. Me siguen doliendo los huesos de la pelvis, a veces hasta crujen cuando cambio de postura. Pablo alucina. Y con respecto a las contracciones, creo que algunas veces tengo alguna muy suave, de estas que te ponen la barriga muy dura pero no duelen ni nada, pero poco más. Lo que sí he notado en la semana 38, es que hay días que me duele abajo como cuando te pones con la regla. Ha habido días que me venía el dolor y se iba al descansar un poco, pero también ha habido un par de días que ha sido constante y de hecho, me acosté bastante molesta pero por suerte, ayer por la tarde, justo antes de una buena sesión de cine, me empecé a sentir como si nada otra vez. Así que no sé que será todo esto, pero es lo que va sucediendo y hasta aquí puedo contar. Hoy de nuevo, me levanto con muy buen cuerpo y sin molestia alguna. Así que esto es un poco una montaña rusa jejeje.
 
 









 
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