Y... volvemos a estar embarazados!!

jueves, 14 de diciembre de 2017

He decidido hacer esta entrada para contar con pelos y señales cómo ha sido todo este proceso, desde que me entero de que estoy otra vez embarazada, hasta que me atrevo a contarlo con unas 13 semanas.

Todo estaba parado tras la pérdida anterior que tuve. En un principio decía que lo intentaría de nuevo pronto pero en cuanto supe que nos mudábamos, cambié de idea radicalmente. Me metí de lleno con la mudanza, el jaleo que eso supone, el adaptarme a un sitio nuevo... No tenía ganas ninguna la verdad. A eso le sumaba que mi cuerpo últimamente iba muy a su bola, me salían ronchas por el baile hormonal que había estado pasando con todo lo anterior, estaba hinchada, y encima me había salido un mioma por el desajuste. Todo eso, me quitó aún más las ganas y me dije que primero iba a centrarme en sentirme yo bien, volver a ajustarme un poco, hacer deporte por mi nueva zona, y ya si eso, pasados los reyes, empezaría a tomarme el ácido fólico y dos meses después, empezar la búsqueda.

Un JA-JA-JA-JA-JAAA Así de grande para mí. Ahora veréis.

En la ultima revisión que tuve, me encontraron un mioma. Me dijo que estaba colocado en la parte de los músculos que dan hacia fuera del útero, por lo que cuando quisiera, intentaría otro embarazo y no afectaría porque crecería hacia fuera. Bueno, así está siendo pero en un principio, me chafó bastante saber que tenía eso y que encima iba a seguir creciendo conforme tenga reglas, embarazo, hormonas en definitiva. Me dijo que si crecía mucho, lo tendríamos que operar pero bueno, ya si eso llega, veremos. De todas formas, que fue la gotita que colmó el vaso de las pocas ganas y dije PASO.

A todo esto, llegó la patrona, ya estábamos asentados y después del tute, el pisito estaba agradable y yo la verdad, que la mar de a gusto así. Pensaba en todas las cosas que quería hacer, las que he nombrado antes. Estudiar más, hacer ejercicio, cuidarme, disfrutar de la nueva etapa, ser feliz estando tan cerca de la familia...
En esos días, hablé con una amiga, y me preguntó que qué planes tenía de darle un hermanito a Adri. Bueno, en realidad fueron dos llamadas diferentes. Todo el mundo parecía interesado en eso, y yo que no tenía ganas de contar porqué sí o porqué no, les decía lo mismo, que ni de coña, que no era el momento, que no me apetecía ni me veía preparada para ello ahora. Que estaba muy a gusto y que nada de nada, ni nombrarlo. Lo que no sabía yo es que cuando recibí esas dos llamadas y di estas respuestas, ya estaba embarazada jajajaja. Ahora me hace gracia, pero cuando me enteré... En fin, sigo.

Durante las celebraciones de la patrona lo mismo. Todo el mundo con la preguntita y yo harta ya de contestar lo mismo una y otra vez. Mis cuñados también me preguntaron un día y fui igual de tajante. Me acuerdo que esos días todo el mundo parecía interesado en mi salud reproductiva y yo no tenía muchas ganas de hablar del tema.

Pues por esas mismas fechas, me volví a encontrar regular de lo mio con las molestias urinarias y fui al urólogo, que ya cansado de no ver nada, me hizo un porrón de pruebas. Luego me mandó un tratamiento y lo estuve tomando tranquilamente. ¿Embarazada yo? , ¡Qué va!
Con todo el jaleo de la mudanza, no pegaba ojo, y me tomaba relajantes que me habían recomendado para descansar esos días. Lo mismo, más a gusto que un arbusto dormía después de eso. Y sin sospechar nada.
Por supuesto, no tomaba nada de ácido fólico ni leches. Me pasaba el día cargando peso (con los trastos de la mudanza) y pegando volteretas y saltos de culo en un castillo hinchable que habían puesto en el patio con Adrián.

Un día, noté algo y pensé: "Qué pronto me va a venir la regla este mes joer". Me empecé a notar rara pero aquélla no venía y yo no soy de tener síntomas premenstruales ninguno jamás en mi vida. Así que me cagué viva, y me dio por pensar: "¿Ni de coña estaré embarazada, verdad?"
Me faltaba aún una semana para la regla supuestamente y yo me sentía así, de modo que le dije a Pablo que fuera a por dos tests de embarazo, uno para ahora inmediatamente y otro para mañana con las primera orina, porque sospechaba que por hacerlo así a lo rápido con mi histeria por la tarde, sin haber retenido orina antes, ni nada y con tanto tiempo de antelación, no vería nada. Pero eso es lo que quería, no ver nada y así estaría tranquila.
Ahora lo pienso, y me da penita, parece que no quisiera a este pollito, pero no es así, es que estaba muy asustada y no me veía preparada de nuevo. Luego todo cambió, por supuesto.

Pablo me dijo que yo flipaba, que para qué leches iba a ir a por dos tests de embarazo si no había opciones, que era tirar dinero. Yo le dije que fuera, que me conocía.

Pues los trajo, y conforme lo hice, a 1 semana de la regla, me salió la segunda rayita en cuestión de segundos, muy marcada. Me quedé en shock. Literalmente nuestra conversación en el baño ese día fue:

-Joder, joder, ves? Te lo dije. Mierda, mierda, estoy embarazada. Ay no, no mierda.
Pablo con una sonrisa enorme y súper contento a pesar de todo.
-¿Dé que leches te riés eh?. No me vuelves a tocar, que lo sepas, que siempre me preñas.
-Pues ya tengo que ser bueno ehhh (con risa picarona). Dime tú cómo lo hemos conseguido si no. Olé, qué crack soy!

La verdad es que empecé todo muy asustada, pensando en lo que había estado tomando ese tiempo sin saber nada, que no había tomado por otra parte nada de ácido fólico, lo que había hecho, lo que no... en fin, mi pensamiento fue el de "¿pero y esto cómo puede ir bien?"
Estaba cagada y con miedo de repetir lo de la vez anterior. Así que no dije nada, a casi nadie, y hasta hoy, con la eco de las 12 semanas y el screening bien, no me he atrevido a abrir el pico. Y aún así, me da cosa pero ya el cuerpo me pide mostrar que estoy muy feliz e ilusionada. Tardé poco tras ver el positivo en pasar del no quiero ni pensar en otro embarazo, a ahora este si que lo quiero y deseo que vaya bien. Pero seguía con el miedo.

Ahora que todo va bien, han pasado las primeras semanas y los síntomas se están esfumando, sólo me veo una pequeña barriguita que me recuerda que algo hay ahí, y entro en esa etapa fantasma en la que no sientes nada y sólo esperas notar sus movimientos para seguir sabiendo que todo va bien.
De esta he aprendido, que a veces, las cosas que no se planean en absoluto, mejor salen.
El otro día, en la eco de las 12 semanas, pudimos ver cómo se movía y nos daba la cara, se apreciaban las sombras de lo que va a ser su rostro, y abría y cerraba las manitas.

Y la pregunta del millón: ¿Cómo me quedé embarazada entonces si no lo veía posible?
Pues, resulta, que con las ecos, hemos visto que el pollito tiene bastante más tiempo de lo que correspondía a mi última regla, por lo que calculando, calculando...
la única vez que no tuvimos cuidado, y fue una sola vez, fue cuando me puse con la regla. Y tras ello, pasaron todos los días de sangrado y verás, que pensaba que no había posibilidad alguna, menos cuando soy un reloj, porque el resto, siempre ha sido con toda la precaución posible, vamos que ni loca me arriesgaba una mijita. Pues toma ya!!! ¡SORPRESA!
Le pregunté al gine que probabilidades había y me dijo que muy pocas realmente, que no suele suceder eso de tener una ovulación espontánea durante los días de regla, menos en alguien tan regular, pero que bueno, que había ocurrido, que mi cuerpo ese mes le dio por volverse loco y funcionar al revés y que ahí estaba el resultado. Que no me preocupara por lo que había hecho o dejado de hacer, que si se había agarrado ante tanta improbabilidad, es que tenía que ser, y que pensara que todo iba a ir bien esta vez. Que disfrutara.

Esto último me costó... la ilusión la cogí en seguida. Creo que aunque no te veas en el momento, no lo busques y pienses que es mejor no quedarte embarazada, si ocurre, es imposible no cambiar radicalmente de sentimiento por dentro y sentir que ahora sí que quieres que funcione, y que si no te veías lista, pues lo vas a estar. Y empiezas a emocionarte... ¿pero disfrutar?
Eso he empezado a hacerlo pasada la eco de las 12 semanas, y por eso ahora, quería contarlo, porque las cosas buenas hay que vivirlas a tope, que las malas ya llegan solas y el por si acaso, no es un buen motivo para no ilusionarse.

Así que si Dios quiere, y todo sigue así de bien, este bebé nacerá en Junio de 2018 


La corta historia de mi segundo embarazo.

sábado, 5 de agosto de 2017

Hoy me pide el cuerpo contar lo que nos ha pasado estas últimas semanas. Para algunos sería algo muy íntimo que no contarían nunca, otros a gente muy cercana y luego, alguna más habrá como yo, que decido hablar de ello abiertamente por lo natural que me parece, por lo mucho que puede servir a otras mujeres que pasen por una situación así. Esta es la historia de mi segundo embarazo, porque sí, porque prefiero llamarlo así.
Aviso que va a ser largo y que hablaré con todo detalle de mi proceso, por lo que si eres sensible o escrupuloso con estas cosas, mejor deja de leer.

¿Por donde empiezo?...

En Junio descubrimos que estaba de nuevo embarazada. La noticia nos sorprendió con mucha alegría claro, ilusión, pero también de golpe miedo. ¿Adrián hermano mayor ya? Madre mía, me daba vértigo pensarlo, cómo íbamos a poder con dos si me estaba costando empezar el embarazo, etc. Pero en estas cosas, lo maravilloso del asunto gana con creces a los miedos, y entonces empezamos a vivirlo con mucha ilusión.

No tenía cita siquiera para ir al ginecólogo, me parecía que hasta las 6-7 semanas o incluso 8 no aporta demasiada información si físicamente te encuentras bien, no hay complicaciones y demás. ¿Para qué iba a ir tan pronto? Podía ser que no se viera bien y me asustara innecesariamente y cosas así. PERO (otro gran pero) tuve que ir al urólogo para una revisión que tenía pendiente porque llevo una buena temporada perseguida por molestias muy parecidas a la de una infección de orina y me estuvieron haciendo analíticas semanales, que salían siempre bien y pues en una de estas, me dijo que fuera al ginecólogo a ver si las molestias podían venir del otro lado. Así que me derivaron y cuando entro en consulta, me confirman que no hay tampoco problema por ahí, pero me mandan un antibiótico porque en el último cultivo de orina, habían salido un par de bichillos dando guerra y para prevenir. A todo esto, me propone ver cómo va el embarazo.
Yo le dije que era muy pronto para hacerme una eco pero él insistió en que de casi 5 semanas, ya podríamos ver bastante bien el saquito.

Y así fue, vimos un saquito pero muy muy pequeño. Era tan pequeño que hasta yo que no sé de medicina, lo supe, que algo no iba bien. Me dijo que no era acorde a la fecha de mi última regla y que no pintaba bien, pero que debía volver en dos semanas.
Esas dos semanas fueron un poco tortura para nosotros, la verdad. Lo pasamos mal. Pablo quería seguir siendo optimista y yo lo tenía muy claro, yo le decía que sentía que no iba bien, que no podía explicarlo pero que por dentro, lo sabía.
Esperé esas dos semanas con una tranquilidad dentro de mi ansiosa personalidad, bastante sorprendente para mi. Tuve momentos de bajón, de llorar, de enfadarme con todo y todos pero fueron los menos. Intenté aceptarlo desde el primer momento y creo que no lo hice tan mal.

Llegó el día y fuimos de nuevo a la ecografía. Antes de eso, me habían hecho una beta y salió muy alta, con un valor correspondiente a 6-7 semanas, que era lo que tenía por aquel entonces, por lo que Pablo y tengo que admitir yo también, volvimos a ilusionarnos y pensar que quizás si podría haber seguido evolucionando todo, que la eco no es 100% fiable y menos tan temprano, que igual ahora íbamos a ver la diferencia. No fue así, vimos de nuevo el saquito, pequeño para ser de casi 7 semanas, sin embrión por supuesto, todo igual de parado. De nuevo, ahí ya no hizo falta que me dijeran nada, ya me lo supuse todo sola.
Hablando con el ginecólogo, me propuso esperar máximo una semana más, sobre todo para ver si yo empezaba a sangrar porque si no, habría que hacer algo, ya que aquello no es tejido vivo y puede necrosar y yo cogerme una infección seria. Yo pensé que vaya contrarreloj, que si no sangraba qué, y la respuesta fue misoprostol o legrado, o quizás ambas cosas si lo primero no te va bien del todo. No me gustó. Ya le he tratado lo suficiente como para saber que "bien del todo" puede ser suficiente razón para él como para mandarme a quirófano. De repente, me di cuenta de que no confiaba en él cuando las cosas se torcían, y me fui de allí cogiendo una cita que acabé anulando días más tarde.

Porque esa persona, me tuvo días antes de mi cesárea diciéndome en cada consulta, que me veía tan delgadita y bajita (1,61) que pensaba que no podría parir. Que si mi forma tan particular, que si sólo podré parir más adelante si me toca un bebé niña y pequeñita, en fin... si sigo hablando me enfado de sólo recordarlo. Me hizo tantos tactos antes del parto que acabé rompiendo bolsa de forma prematura y con el niño aún muy arriba o en una mala posición, no sabemos porque el informe médico y su explicación no se correspondían. Lo que me dijo entre tanto tacto es que se había equivocado, que tenía una pelvis muy buena y todo iría de forma muy natural, para luego cambiar de opinión de nuevo tras un parto que no pudo ser. Mi madre de testigo delante. Pues, en cuanto rompí aguas, él y una matrona no muy entregada del Palmaplanas, me mandaron directos a cesárea, con una serie de razones que luego otros ginecólogos (excepto una que apenas me exploró siquiera) me han desmontado, porque hemos pedido muchísimas opiniones después de aquéllo, en todos los campos, ginecólogos, matronas e incluso fisioterapeutas ginecológicas. Ufff que largo... de esto si que no me veía hablando pero algún día lo haré porque de aquí he sacado mucho coraje y he aprendido mucho. Bueno, a lo que voy, que perdí la confianza por completo en esa persona y me pregunté a mi misma qué hacía allí poniéndome en sus manos de nuevo.
Tengo razones de sobra después de toda la información que tengo, para pensar que todo aquéllo es una gilipollez, que soy mujer y nada más que por ello, puedo parir, estoy hecha para ello (¿quién va a parir a mis hijos si no?); independientemente de que haya mil razones que te puedan llevar a una cesárea y bendita sea cuando es necesaria, nuestro cuerpo no es esa razón, no puede serlo, no podemos estar mal hechas para hacer lo que se supone que por naturaleza de mujer, somos capaces de hacer sin ayuda de nadie, parir. A pesar de eso, yo no estoy del todo convencida, a veces pienso que quizás sí haya algo mal en mí, y no puedo mentir, me ha dejado un poco minada la confianza en mi misma.
Pero, ¿por qué cuento esto? Porque aquí empieza todo, esta es la razón por la que me vine arriba y he puesto por delante mis deseos en este proceso. No he querido dejar que nadie decida por mi y he pedido varias opiniones, algunas no se ajustaban a lo que yo pedía, otras dos por suerte, sí. ¿Un legrado?  No gracias, yo no lo quiero a no ser que dependa mi salud de ello.
Y ahora venía el "pero si serían 15 minutos solamente. Luego además eres muy fértil durante unos meses y te vendría genial para quedarte de nuevo embarazada", o el "lo vas a pasar mal con las pastillas. Puede ser muy doloroso y algunas veces incluso es mejor hospitalizarte para hacerlo de forma controlada" y cosas así. De nuevo, NO, gracias, esto no es para mí. NO TENGO PRISA.

De verdad, ¿no comprendes que si fuera verdad que sólo puedo tener cesáreas, no quiero tener otra intervención en mi útero? NO ME DA LA GANA. Sé que hay otras formas de hacerlo y lo quiero intentar todo antes. Me había descargado los protocolos de la SEGO, donde se indicaba que el manejo expectante era una opción válida más, hasta 4 semanas antes incluso de pensar en la medicación. Y si se recurre a la medicación, se propone dos intentos separados por 15 días entre revisiones (porque todo ese tiempo es necesario para limpiar) antes de pensar en legrado. Y de ser legrado, por aspiración evitando el raspado. No pedía ni más ni menos que eso, pero no me fue tan fácil de encontrar.

Por suerte, di con dos profesionales que me apoyaron al 100% desde el primer momento. Me dijeron incluso que si quería esperar, lo podía hacer sin límite, pues mientras no hubiera signo de infección, era igual de válida esa opción y acabaría por expulsarlo de una forma u otra. Para mayor tranquilidad, me ofrecieron control por ecografía y analítica semanal, valorando dos parámetros en sangre que se alteraban si se iba a generar una infección. Me pareció una opción perfecta, muy respetuosa y con control médico, que es la seguridad extra que yo quería. Tener a un médico de mi lado que supervisara el proceso pero apoyando mis opciones. Me dijeron que lo único desesperante sería el aspecto psicológico de saber, que ahí ya no crece nada, y tu sigues estando embarazada. Es como no cerrar el ciclo. Y sí, doy fe de que esa parte es la más dura, pero era lo que yo quería, sin prisa, a mi tiempo, mi cuerpo lo hará solo. Después de todo, no puede ser que funcione tan mal, no?

Doy gracias a todas las personas que pregunté y me pasaron información, a los especialistas que consulté y me recomendaron a los profesionales que me han atendido, que sin duda, han sido las mejores recomendaciones que he podido tener.
Estos dos en concreto, me dijeron que venía muy informada con los deberes hechos y que pensaban que tenía toda la razón, ellos entendían perfectamente que yo no quisiera el legrado. ¡Qué respiro!
Me dijeron que si había leído las consecuencias (por poca probabilidad que haya, bastante mayor que la temida rotura de útero en un pvdc, qué incongruencia eso de tener dos varas de medir según para qué) de añadir una intervención quirúrgica a una cesárea, las posibles complicaciones en futuros embarazos con problemas de placenta, con sindrome de Asherman, etc. Conforme me lo decían, casi les quería dar un abrazo, pues me leían la mente y me comprendían en mi deseo de no querer tener otra herida en mi útero. No por este motivo, al menos.

Pues así hicimos. Lo reconozco, se me hizo duro, pesado. Pasaban los días y no sangraba. Mi saquito no se daba cuenta de que aquéllo no iba a funcionar y seguía subiendo hormona, pero sin crecer. Me sentía fatal cuando por este motivo, me venían todos los síntomas típicos del embarazo (naúseas, cansancio extremo, dolor intenso en el pecho) y de repente, pasaban días, semanas sin nada. Era una especie de "yo ya lo sé", y "cúanto vas a tardar tú (cuerpo mío) en darte cuenta?"

Hasta que un día, en una de las revisiones, antes de hacerme la eco, me dijo la doctora: "¿sabes que has empezado a sangrar?"
No tenía ni idea, pero lo recibí muy bien, con bastante entusiasmo aunque parezca raro porque es el momento que llevaba semanas esperando, y la doctora se vino arriba conmigo también porque sabía que eso era algo bueno en aquella circunstancia. Que manera de empatizar con las personas, qué mujer tan cercana y cuidadosa... me gustó tanto, que si alguna vez tengo otro hijo aquí en Mallorca, no pienso acudir a otra persona.

Pues dejé pasar el día, y el sangrado seguía pero no terminaba de arrancar. Llevaba un par de dias con contracciones más o menos irregulares. A veces toda la tarde, se iban, venían 20 minutos de noche, se iban, toda la madrugada y se iban de nuevo.
Creo que ya ahí fue cuando dije, voy a darle el empujoncito que falta, pues esto ya ha empezado y estoy lista para afrontar en tratamiento, porque creo que mi cuerpo ya está en ello también.
Fui a otra cita que tenía, esta vez con la otra doctora (fui a dos durante el proceso), y le dije que quería empezar con las pastillas, que si la efectividad era la misma, yo ya las necesitaba.
Me las dio y me dijo que si era necesario, tras el primer intento, lo vovleríamos a repetir, hasta que quedara limpio dejando pasar una semana por medio. Me pareció bien. Y como había leído, me habían contado también algunas concodidas de su experiencia, que a veces pueden fallar, puede ser que la hemorragia no frene por lo que habría que ir a urgencias, puede ser que el dolor fuera demasiado, en fin mil cosas; pues le pregunté por cómo haríamos el legrado en caso de urgencia. Me dijo que aspirando. A lo que le pregunté si aspirando y luego pasando la legra igualmente para terminar de dejar aquello limpio del todo como me habían dicho otros ginecólogos, que eso yo no lo quería. Me dijo: "tú no quieres la legra? pues no te preocupes, que no habrá legra. En el último caso de que necesitaras legrado, aspiraría y luego te controlaría por ecografía sin más. Lo tienes más fácil de lo que te crees, yo respeto las opiniones de mis pacientes siempre que no sean locuras, y esto no lo es para nada. Entiendo que quieras hacerlo así."

Con eso ya me quedé tranquila del todo y me fui a casa a empezar el tratamiento...

A las 7.30 am me puse dos pastillas de misoprostol via vaginal. Esperé las 4h indicadas y nada, cero indicios de que aquello empezara. Me puse las otras dos a las 11.30 y me quedé dormida. Al despertarme para comer, empezaron los dolores, las contracciones y todo aquello a intensificarse. Llegó el sangrado y empecé a comer, aunque no pude bien porque me daba mareo, naúseas (efectos secundarios del misoprostol). Me volví a tumbar.
¿Dolía? Pues sí, pero para mi fue llevadero. Me dieron hasta adolonta y la verdad que no necesité tomarme nada. Creo que iba tan preparada a pasar por aquello, que no lo viví como un momento malo, de dolor insoportable. Estaba atenta a los signos de alarma por si había que ir al hospital y tenía a mi marido y mi madre en casa. Lo primero que me preguntaron antes de empezar el tratamiento fue "tienes alguien que pueda estar a tu lado con el coche a mano por si acaso?"

Sigo... Tumbada no me encontraba bien. Había ratos que moviéndome me resultaba más llevadero, notaba menos las contracciones. Acabé yendo al baño sola, porque decidí que quería intimidad, bajé las persianas y me quedé relajada, a ratos en el váter y a ratos moviéndome por la habitación.
En un momento dado, el dolor empezó a crecer más y sentí que necesitaba sentarme, por lo que me fui al baño y me senté en el váter más o menos en una postura relajada para aliviarme, como si estuviera en la bola de pilates. Aunque no parezca lo mismo, estaba pariendo los restos de mi embarazo y el proceso es el que es.
Me senté y empezaron a salir chorros de sangre, como un grifo, coágulos, trozos... Asusta bastante pero ya sabía que podía pasar, por lo que traté de calmarme y poner el contador a una hora a ver si frenaba el sangrado, ya que me habían dicho que si no se mantenía más de una hora ese ritmo tan fuerte, no era preocupante y de hecho, es lo normal. Puse una camita de papel para medir un poco y ver si el sangrado era demasiado excesivo, yo sería la primera en decir "vamonos!". La iba cambiando cada poco porque se llenaba y tan sólo 15 minutos después, noto como algo se me resbala desde dentro y cae sólido al papel. En ese momento, salen algunos chorros más y frena el sangrado de golpe. El dolor también disminuye y ya las contracciones van desapareciendo. Lo rescato del papel y puedo ver perfectamente mi saquito... vítreo, transparente, con su mini placenta pegada al lado.
Sentí que todo había pasado, que ya lo tenía ahí conmigo.

Se lo enseñé a Pablo y el pobre se emocionó mucho... nunca lo había visto tan afectado desde que empezamos toda esa historia. Lo tuve horas y lo miraba y lo miraba... lloré, le hablé, le dije que me había hecho feliz los días que había estado conmigo y que me sentía muy afortunada de que me hubiera elegido a mi para hacer ese camino de luz. Pensé también que ahora más que nunca, tenía sentido para mi la frase de "todo pasa por algo" y a mí, esa experiencia me había servido para darme cuenta como a pesar de mis inseguridades, yo podía con eso, lo fuerte y lo valiente que podía llegar a ser. Y es algo por lo que me siento muy agradecida también. Me ha enseñado mucho.

Después de aquel día, seguí sangrando otros 7 más, como una regla bastante abundante, soltando algún resto más y el octavo día, empecé a manchar solo. Conforme pasaban los días, iba sintiendo como mi cuerpo volvía a ser el de antes. Es increíble lo mucho que nos dice el cuerpo si queremos escuchar... Fuimos a la revisión y me dijeron que todo estaba limpio, que me había ido de maravilla al primer intento. Fue una alegría, pues sí, porque ya hacía mucho tiempo que yo había asimilado que no había bebé creciendo dentro de mí, porque el haber podido hacer todo el proceso yo sola, sintiendome respaldada y respetada, me sirvió para cerrar la herida y salir de esa revisión nueva, sintiéndome plena y en paz conmigo misma.

Cuando me preguntan, un poco con pena por lo sucedido por cómo me siento, siempre digo lo mismo, FELIZ. Ahora estoy bien, ya ha pasado todo y ha sido con sus momentos malísimos, de pena, incertidumbre, momentos de llorar sin freno porque yo no quería perderlo, momentos de todo tipo, altos y bajos, algo que me ha dado mucho en muy poco tiempo, que me ha enseñado cosas sobre mi misma que creía no tener... no puedo pensar en negativo, no me sale. Esto, ha sido y es parte de mi vida y lo quiero y lo acepto como tal. Estoy muy orgullosa de no haber cedido y haberlo hecho a mi manera, con mis tiempos, sintiéndome respetada y eso hace que pueda mirar al futuro con ilusíon, con empatía, porque esto me ha servido para sanar desde lo más hondo y ha cerrado por completo la herida. Ahora estoy BIEN.








Apoyo emocional en la lactancia, algo fundamental para las madres.

viernes, 23 de diciembre de 2016

La mayoría de las veces, cuando nace un bebé, los padres pero sobre todo las madres en cuestión de biberón o pecho, se ven cuestionadas por tomar una u otra decisión. Esto no debería ser así. Lo siento, papás, abuelos, amigos, etc, pero esta decisión no es tuya, es de la madre y muchas veces se intenta influir con argumentos poco razonables y fundamentados en ocasiones, en falsos mitos que no tienen ni pie ni cabeza.

Si la mamá, que es quien ha llevado en su cuerpo 9 meses a ese bebé, desea darle el pecho, ¿quién eres tú para no apoyar esa decisión? Piénsalo bien. ¿Habrá algo más bonito, sano y natural que darle lo que de forma programada tu cuerpo produce cuando das a luz a un bebé? ¿Se equivoca la naturaleza o te equivocas tú?

Cuando una mamá me cuenta que ha decidido no darle el pecho a su hijo, a mi me parece bien, me parece estupendo porque es algo que ella ha decidido en base a sus circunstancias personales, su deseo y ya está. Me parece, y que quede claro, igual de respetable y válido. Ahora, cuando me dicen después cosas como "es que no tengo suficiente leche y llora de hambre", "es que le sienta mal y le da gases", etc, ahí ya no, ahí ya saco mi artillería y defiendo lo que por ser mujeres, sabemos hacer de forma natural Si decides que el pecho no es tu opción, fantástico, de verdad, jamás me atrevería a juzgar ni a pensar que se es menos madre o menos "buena" por una cosa o la otra, eso nunca; pero mamá por favor, no te creas que no puedes, que tu no vales para ello,que tu leche no es suficiente o que siempre le dejas con hambre.
La lactancia, sobre todo al principio, no es fácil, y nos entran muchas dudas sobre si lo estamos haciendo bien o mal, si las crisis de llanto se deben a que no les saciamos por esos comentarios que algunas personas a veces nos hacen, incluido muchas veces pediatras, que aunque cada vez se informen más, todavía tienes que pelear con muchos que claramente no saben de lactancia. Lo cierto es que la lactancia es un proceso, y hasta que se instaura exitosamente lleva meses, y se pasan las famosas crisis de lactancia, que no lo digo yo, que está recogido en libros y son parte de ese proceso natural por hacer que la madre aumente su producción y la adapte a las necesidades de su bebé.
Si no tienes el apoyo necesario, sobre todo de tu pareja, aunque amigos y familiares a veces con según que comentarios también hacen mella, es muy difícil para esa madre conseguirlo. Requiere mucho esfuerzo, cansa mucho sobre todo por las numerosas tomas que hacen cuando son más bebés, y si papá no está a la altura para defender a mamá en su posición y animarla y apoyarla, lograr que sea una experiencia satisfactoria es muy complicado.

Lo típico que se suele decir a la madre es:

"Dale biberón, así podemos participar los demás y sobre todo su padre puede implicarse"
¿Habrá frase más egoísta cuando se trata del verdadero deseo de esa madre de dar el pecho a su bebé?
Detrás de eso suele haber unas ganas por parte de los demás de ofrecerse para cuidar al niño mientras tu te despejas y así ganas independencia,que total, también te viene estupendamente te dicen. Y sí, puede que te venga genial despejarte un rato, pero lo importante aquí, NO ES LO QUE QUIERES. Tú quieres darle el pecho en exclusiva a tu bebé los 6 primeros meses como la propia OMS recomienda, y familia, ¿por qué os metéis en eso? Es el mejor regalo que le puede hacer a tu hijo, papá,y a tu nieto, abuelo/a. En lugar de eso, anímala y dile lo bien que lo está haciendo.
Que tranquilos, que a los 6 meses el niño empieza a comer fruta, verduras y cereales. Ya os peleareis por darle de comer, que oportunidades vais a tener de sobra. Mientras tanto, dejad que su madre le de el pecho.

Comento además aquí, que la recomendación de la OMS es dar mínimo los 6 primeros meses de vida de forma exclusiva, hasta el año combinado con la alimentación complementaria como único lácteo y hasta los dos años si fuera posible y la mamá quisiera, claro está. Todo esto siempre parte de la misma base, si la madre lo desea.

"Se queda con hambre, no ves como llora"
Esto es muy típico y de hecho, las mamás que conozco que han dejado la lactancia al cabo de unos meses, casi siempre en torno a los 3, coinciden en que no tenían leche suficiente para sus bebés y que lloraban mucho y se quedaban con hambre, por lo que al darles el biberón se solucionó y seguro que era entonces por eso. ERROR.
Existen las famosas crisis de lactancia, que son varias y algunas son particularmente duras, con lo que por partida doble, la mamá necesita más apoyo que en otros momentos. Estas crisis no me las invento yo, están en los libros, algunos pediatras y médicos saben en qué consisten (aunque no muchos por desgracia), y generalmente son etapas de cambio bastante estresantes, en las que el bebé llora mucho, desconsolado, a veces agarra el pecho y lo suelta de inmediato y así veinte veces más y una, que no entiende a priori del tema, se frustra. No digamos ya si se añaden comentarios de esta clase.
Todo esto me ha pasado, días y días, de repente se va y de repente otra vez, y aquí estamos con 14 meses hoy lactando, y ya hace mucho que no sé lo que es tener un sólo problema o dilema con la lactancia. Ya digamos, que la tengo "estable" y sólo que yo decidiera destetar, podría cargársela.
El llanto tiene un motivo y este es aumentar la producción de leche de la madre, en base a sus necesidades. Es un sistema tan maravilloso como antiguo pero es lo único que consigue que la producción aumente. ¿Paradoja? Mientras tu crees que ese bebé pasa hambre, lo que ocurre es todo lo contrario, está haciendo lo propio, lo que está en su naturaleza para que su madre produzca la leche que él necesita. No te lo cargues con comentarios como este, por favor!!!
Además, el bebé pone peso y se desarrolla como toca.

Las tablas de peso, por otro lado, están hechas basadas en los bebés que patrocinan los biberones de fórmula, con lo que no son muy realistas siempre y para que os hagáis una idea, para un bebé que se alimenta de lactancia materna, los pesos adecuados por semana son:


0-6 semanas: 20 g/día

Menos de 4 meses: 100-200 g/semana
4-6 meses: 80-150 g/semana
6-12 meses: 40-80 g/semana


Cada vez se pone peso más lento y también hay veces que te encuentras con que un mes, no ha puesto tanto como debería, ¿¿y qué??
En torno a los 4-5 meses de Adrián nos pasó eso, y luego se repuso en las siguientes semanas y ha habido ocasiones, en las que ha puesto 50 gramos en un mes ya estando más crecidito.
Mi niño pasó de percentil 75 a 15 actualmente, y se mantiene ahí, y no pasa nada, absolutamente nada, Todos los percentiles indican normalidad.
Sus analíticas salen perfectas, el niño es un terremoto que no para quieto, cansa a cualquiera, anda y hasta corre ya, y lo ha empezado a hacer mucho antes que otros bebés en ese aspecto, lo que quiero decir es que energía no le falta. Está sano.
El pediatra nos comentó que eso es lo importante, verlo activo, bien y que al principio están más gordetes y que conforme crecen, se establecen según su constitución física, en un determinado percentil que no tiene por qué ser el del principio y no debes guiarte por eso. Si vosotros sois más altos, más bajos, más gorditos o más flaquitos, pues tu bebé también. Ya os digo, que como ejemplo mi niño que empezó en un percentil muy alto y ahora está por el 15. Es un niño perfectamente saludable y además no es muy comilón, con lo que pone lo que le toca, pero está feliz, animado, no para, es un bicho!! Eso es lo importante.

"Lo vas a malcriar, se va a enmadrar y sólo querrá estar contigo, dormirse contigo, etc."
Es un bebé, que ha nacido hace poco, pero por el amor de Dios, ¿que quieres? Me preocuparía mucho más que no fuera así sinceramente. La lactancia tiene mucho que ver con el apego seguro, y al bebé no sólo le da alimento, si no que es fuente de paz, de sueño, de sosiego cuando se encuentran malitos o estresados. El pecho es mucho más que leche.
Adrián al principio sólo se dormía con la teta, claro, es lo que más le relaja; pero para vuestra tranquilidad, no siempre son así (ya quisiéramos, pero crecen, cambian) y ahora con 14 meses, el bebé que quería teta a todas horas hasta el punto de ser agotador, ya me pide quizás una vez al día y por la noche antes de dormir (a parte de alguna o algunas tomas nocturnas). Hay días que sólo pide de noche y me llevo sin darle 16 horas y no pasa nada, ni se te va la leche, ni historias por el estilo. Cuando la lactancia está establecida, si demanda, tiene, y si no, pues no sale. Así de simple. Pero cuando lo haga, tendrá toda la que quiera. Qué maravilla, ¿no?

Pues al hilo de lo que decía, Adri ya se duerme más con su padre que conmigo. Hay días en los que se agota de jugar y se duerme solo con simplemente apoyar la cabecita en nuestras piernas. Así que no, no dura para siempre y sí, puedes estar tranquilo que dormirá contigo papá, y en brazos de quien le de confianza si le apetece.

"Tu leche no es suficiente y si le das biberón, dormirá mejor y te aguantará toda la noche"
Otro clásico. Primero, tu leche siempre es suficiente y lo mejor, mamá. He oído varias veces eso de que a partir del año, lo que se tiene es aguachirri y que no alimenta. ESO ES MENTIRA.
Se han hecho análisis a la leche materna en todas las edades del lactante y se comprueba que la leche modifica su composición para satisfacer las necesidades del bebé en crecimiento o niño. La leche del año no es la misma que la del nacimiento, los 6 meses o los dos años. Y siempre, además de todo eso, será un alimento emocional. Así que dejemos de inventar cosas.
De nuevo, esto no lo digo yo, lo podéis buscar en Internet, estudios y páginas informando de este hecho, lo que ocurre que como me ponga aquí a poner enlaces, me quedo sola y esto ya me está quedando bien largo. Pero antes de cuestionar, buscad e informaros, ¡Qué menos!

Entre el párrafo anterior y el siguiente he tenido que hacer un parón porque ha venido mi cachorro a pedirme teta, cosas que le pasan a una... pero sigo.

Segundo, hay bebés de biberón que no duermen toda la noche, que se despiertan una o dos veces a por su bibi y ala papá, ahora vas y te despiertas tú a prepararlo, que seguro que es mucho más cómodo que la tetita de mamá que la agarra al instante sin levantarte de la cama si haces colecho, está siempre a la temperatura perfecta y preparada, y que además tiene el fabuloso don de hacer que tu niño caiga narcotizado al instante sin mayor esfuerzo. Pero bueno, ahora vas tú a la cocina, prepara el bibi, y mientras se lo das enrabietado porque le has hecho esperar mientras lo preparabas, coges y te mentalizas para dormirlo. También hay bebés de bibi que duermen del tirón, pero como también los hay de pecho. O sea, falso.

¿Y ocurre que hay bebés a los que les das bibi y se calman y no lloran y duermen del tirón cuando antes no lo hacían? CLARO!
Porque el biberón es un chute importante, contundente y que los deja K.O, más que saciados. Muchos duermen del tirón porque la digestión es tan pesada que hasta que no terminan, no piden más, y la leche materna es muy ligera y se procesa enseguida. Por eso, los despertares.
Pero y ¿por qué dejan de llorar cuando les das bibi, cosa que con la teta había veces que no hacía?, ¿se quedaba con hambre y ahora no?
La respuesta es NO. Ya no llora porque lo has dopado con leche y ha recibido más de lo que esperaba recibir a veces. Está saciado claro, contento también pero ya está. No quiere decir que antes pasara hambre, si no que como he dicho, ¿qué necesidad tiene ese bebé de llorar para estimular la producción de su madre si el bibi le da de más? Ese bebé ya no llora, no se queja, y por lo tanto, se piensa que se quedaba con hambre con el pecho y que esa es la solución ideal, haciendo que muchas madres se crean que realmente no producen suficiente y dejen la lactancia. Hay que saber que esto no es así. El llanto tiene su función en la lactancia, ya lo he explicado y no es hambre.
O sea que basicamente, papás, lo que habéis hecho es engañaros a vosotros mismos diciendo que el pecho no le era suficiente y creyéndote que has encontrado la solución al tema, pero no es así.

Resumiendo, la lactancia es dura, requiere de mucha paciencia y ojeras, sobre todo por parte de la madre pero papá, tu puedes hacer mucho. Tu papel fundamental los primeros meses es asegurarte de que esto vaya bien, de animar a la madre en las crisis, de hacerle saber que lo está haciendo bien, que estás seguro de ella, que sabes los múltiples beneficios que tiene la lactancia para ella y para el bebé, y defendiéndola a capa y espada de todos los comentarios que puedan hacerla dudar de si misma. En resumidas cuentas, a callar bocas.
Luego, a partir de los 6 meses, empiezas a tener un papel más protagonista y tranquilo, te queda toda una vida, pero tu hijo siempre te agradecerá que hayas apoyado a su madre cuando lo necesitaba con la lactancia. Le has ahorrado seguramente alergias, bronquitis, infecciones y hecho que desarrolle un sistema inmune mucho más fuerte. Le has dejado que tenga no sólo el alimento físico, si no emocional que necesitaba de bebé. Eres un héroe por todo eso.
Yo tengo uno. Mi marido es un héroe que ha defendido y defiende la teta como nadie. Siempre diré que esto es cosa de los dos.

Las mamás que conozco con una lactancia establecida, no hay ninguna que no me haya dicho que al principio estuvo por tirar la toalla, que dudaba de ella misma, y que han pasado mucho, pero que con el tiempo, el apoyo de tu pareja que te hace tener fuerza para callar bocas ajenas y creer en ti, lo han conseguido, se sienten muy felices por ello y ahora les resulta tremendamente fácil. Y así es, pasados los primeros 6 meses, es más fácil. Hay que tenerlo claro.

Ánimo mamás, si nadie os lo dice, dejad que os lo diga yo, lo estáis haciendo fenomenal y podéis con esto y con lo que queráis. Algún día mirarás atrás y te reirás de esas dudas que tenías, e igual te ves escribiendo mensajes de ánimo en un blog, pues esa misma he sido yo en algún momento, y verás que todo es más sencillo y estarás orgullosa. La lactancia es tu decisión, de nadie más.









El parto desde el punto de vista de un padre

viernes, 5 de agosto de 2016

Mi segunda aportación al blog de burbujita. El parto y los primeros días.
Desde esta entrada voy a intentar aportar desde el punto de vista del padre la experiencia del nacimiento de mi hijo.

La mañana

Todos los que hemos pasado por esa experiencia o aquellos que se han puesto en ese lugar nos imaginamos la película desde el momento en el que nos damos cuenta de que tenemos que ir al hospital.

El día que todo sucedió comenzó como uno normal, levantarse para saludar a los dos perros que esperaban tumbados frente a la puerta su sesión de juegos, arañazos y salida fugaz para aliviar sus necesidades. Rutina mañanera de ducha, desayuno y una rápida despedida. Salí dispuesto a enfrentarme a un día más de trabajo pendiente de una llamada que no tardó mucho en llegar. “Pablo creo que he roto aguas” . Esas palabras consiguieron que el viernes se convirtiera en un día más entretenido.

Lo teníamos todo ya preparado, la bolsa del hospital, cargadores de móviles, ropita para el niño y lo más importante, la madre que sabía que ya todo era inminente. A punto de salir de casa surgió un pequeño problema, el libro de familia, ¡vaya! Con los nueve meses que hemos tenido para buscarlo y ahora es cuando nos tenemos que acordar de que esta deslocalizado. Un poco más de agua en el cacharro de los perros, una caricia y un ¡chicos que vendremos siendo uno más!

Saqué el coche del garaje con una toalla puesta estratégicamente bajo su culete para no manchar y rumbo al hospital. El coche era digno de ver, aquello no dejaba de salir y pensaba que se deshidrataba Irene. Con cada contracción salía más y más. Una premisa clara, no hay prisa, lo importante es llegar bien y no correr riesgos innecesarios y para respetar la velocidad no hay nada como el control de crucero que evitó que el pie derecho se hundiera hasta el mismo fondo.

En el hospital

Llegamos al hospital y todo era atención preferente, la recogieron y se la llevaron a monitores donde estuvo casi una hora ella sola mientras los demás esperábamos saber de ella.

Estábamos esperando en la sala de espera cuando dijeron su nombre y quien iba a estar con ella. Solo podía ser una persona así que como no, fui el afortunado. Cuando llegué, la vi tumbada en una cama con los cables conectados a su barriga, sabiendo que ese milagro que ha estado conectado a ella nueve meses, pronto estaría a mi lado. Saqué la cámara de fotos  y me dispuse a inmortalizar esos momentos. Ella siempre resignada ante mi manía de fotografiarla pero con el tiempo me lo agradeció.

Como ya sabéis, tras la oxitocina llegó un tacto para ver cómo estaba la situación. La cosa no estuvo clara y el ginecólogo dijo que tenía que ser cesárea.  Sabíamos que era una posibilidad y que lo que estaba en juego era ni más ni menos que la salud de ambos y yo sin pensarlo (ni ser realmente quien debe decidirlo) dije que cesarea entonces. Hora programada 12:15, noticia comunicada a la familia que esperaba afuera y nos quedamos esperando a que llegara el momento. Para amenizar la espera y descargar la tensión del momento, jugábamos a ver a que porcentaje llegaban las contracciones, llegando al 87%.

El miedo

El miedo nos mantiene vivos, hace que nuestro cuerpo se prepare para lo que pueda suceder.

En este caso el miedo es el frío, el sentirse solo viendo como lo que más ilusión te ha hecho en la vida se aleja de ti y se dirige a un quirófano dejando atrás a un marido que solo espera convertirse en padre. Allí estaba, quedándome solo al lado de una cama vacía y sacando una foto que aunque no la vea la tengo grabada a fuego en mi mente.

El pulso se acelera, lo notaba en las piernas que parecían dispuestas a salir corriendo y rescatarla ante la mínima señal de que hubiera algo mal y lo único que hacía era refugiarme y oir a lo lejos palabras sueltas en el quirófano. Una sola palabra , forceps y se encogió mi corazón sumido en la soledad. Sólo quería que el tiempo pasara y ver que todo había salido bien. Poco después, veo pasar a una enfermera con una cosita morada agarrada que colgaba cabeza abajo. Un gesto de la enfermera y me abalancé sobre ella con una cámara en una mano y en la otra el móvil.

Está bien me dijo y con su llanto empecé a fotografiarlo para poder comunicar a todos que ya estaba aquí.

Su tristeza, mi felicidad

Lo que una madre quiere cuando da a luz es tener a su hijo en su pecho y poder disfrutar de la sensación tras haber estado dentro de ella nueve meses. En el caso de la cesárea, como operación que es, no permite que él se quede con ella mientras los médicos terminan el proceso y ahí es donde entra la figura del padre feliz.

Muchas veces habíamos hablado del momento en el que ella sintiera ese pequeño ser sobre ella y por circunstancias de la vida, se lo iba a robar yo. Con el torso desnudo y más miedo que otra cosa, la enfermera me puso a MI HIJO (que gran sensación poder decirlo) sobre mi pecho y al notar su cuerpo no pude decir otra cosa que no fuese “hola Adrián soy tu padre y mi propósito en la vida es hacerte feliz”, para después poner una canción y disfrutar del momento a su lado.

Nuestro tiempo

Una cosa que no hice bien y me di cuenta al hacerlo, fue mandar la noticia de forma inmediata, siendo bombardeado por mensajes de enhorabuena y felicidad de la familia. Quitando ese momento y hasta que la madre hizo aparición en la camilla, pudimos padre e hijo disfrutar de nuestro primer momento a solas.

Ahí apareció la chica de mis sueños, con cara de amor por tener ya en el mundo a nuestro hijo y durante un minuto pudo tenerlo en sus brazos (también aproveché para robarle unas fotos a los dos), mientras a ella se la llevaban contra su voluntad a esperar a que se pasara el efecto de la anestesia. Nos llevaron a nosotros dos a la habitación donde estaríamos unos días.

En la habitación me volvieron a dejar a Adrián sobre el pecho y esperamos a que llegara la madre.

Su llegada

Por muy a gusto que yo estuviera pudiendo disfrutar de forma egoísta de mi hijo, los dos sabíamos que lo que necesitábamos era que llegara su madre. Yo necesitaba darle las gracias por todo lo que tuvo que pasar y demostrar el amor que siento. El pequeño tenia unos deseos un poco más.... normales. Ver a esa cosita atacando mi pezón era cuanto menos divertido. Cómo explicarle que esa lentejita rodeada de pelo no era un jersey de su madre sino su padre y que hay no había nada que comer.

¡Por fin llegó! Todos estábamos felices de tenerla a nuestro lado, aunque tenía bastante dolor. La cambiaron de cama y comenzó la aventura de la lactancia.

Ahora por fin estábamos los tres, una familia cansada pero muy feliz, dispuestos a disfrutar de esta gran aventura que acababa de empezar, la vida, y con un bebe que ya entonces era guapo no, precioso.



9 meses de Adrián. Casi tanto tiempo fuera como estuviste dentro.

jueves, 28 de julio de 2016

Ya han pasado 9 meses, el tiempo realmente vuela. No puedo evitar pensar que hace 9 meses de aquel día, en el que la experiencia más bonita de mi vida, estaba a punto de comenzar. 9 meses del parto y 9 meses de aquella barriga que extraño.

Recuerdo que aquel día no quería fotos, me veía horrible. Estaba gorda, con el pelo hecho un desastre, las piernas y la cara hinchadas y me resistía a que me sacaran alguna foto. Ahora le doy la razón a P. Menos mal que no me hizo caso y se puso a capturar momentos con la cámara.
Hoy miro estas fotos y recuerdo ese momento como si lo viviera otra vez, con todo lo que eso conlleva: mi vulnerabilidad, mis miedos, mi fuerza y mi ilusión también.

Estas fotos fueron hechas el día que los nervios me pudieron y me dijeron que tenía que ir pensando en qué momento me iban a inducir, porque mi cuerpo se estaba descontrolando. No podía dejar de llorar, me echaba la culpa y quería aguantar más. Viéndolo tan cerca, me entró el pánico y decía todo el rato que yo no podía parir, que no estaba lista para hacer eso. Mi hermana se reía y me decía: "A ver cómo te lo explico Irene... No te queda otra."
Afortunadamente, los nervios se calmaron y pudimos esperar a que Adri decidiese cuando nacer.





Aquí ya era 23 de Octubre. Ya había roto aguas y el parto era en seco totalmente porque no quedaba nada de nada. Me pusieron las correas y en esta foto, estaba tranquila, optimista. Me empecé a inquietar cuando al ponerme en monitores, no encontraban el latido con facilidad donde siempre, abajo a la izquierda, y eso significaba que la cabeza ya no estaba colocada como hace unos días. Me imaginaba lo que iba a pasar pero no me lo creía todavía.

 Aquí ya sí, lo sabía, me iban a hacer cesárea sin más miramientos. Llamé a mi madre y le dije lo que había pasado. Es extraño como pude pasarme el embarazo entero temiendo que esto sucediera y que justo cuando ya no me quedaba otra y me lo habían confirmado, estuviera más tranquila que nunca. Lo acepté.

Esta foto es una de mis favoritas antes del nacimiento. Me llevaban a quirófano. Qué palabra más grande.

 A las 12:26h nacía mi niño. Estas fotos son inmediatamente después de sacarme del quirófano. Aún no sentía dolor ninguno porque la epidural seguía haciendo efecto y creo que si se hubiera pasado, tampoco me habría enterado mucho porque ahí ya estaba sosteniendo en brazos a lo más bonito de mi mundo.
Tengo fotos preciosas del momento en el que nace Adri, con su cordón, llorando... pero no las quiero mostrar. Esas son mías únicamente.



Ya en la habitación, Adri consigue engancharse al pecho. Mis temores con la lactancia desaparecen. Todo iba de maravilla, pero aquí mi cara es un horror porque ya me duele todo el cuerpo y entre los entuertos y lo que provoca la oxitocina cuando el niño mama, no podía cambiar la cara.


Esa noche durmió conmigo... Tenerlo siempre encima me ayudó a que la leche subiera muy rápido. Adri parecía estar en la gloria. Se calmaba con sólo ponerlo sobre mi pecho y desde ese momento, se creó esta conexión que tenemos.


Su tercer día. Cuando ya tenía dominada la técnica de levantarme de la cama. Qué momentos...
Se me saltan las lágrimas de tan sólo recordarlo.


Y 9 meses más después...


Adri es un bebé precioso, cada día más simpático y que está empezando a sacar su genio, que también tiene tela. Tiene sus personas de confianza y le encanta estar en brazos de cualquiera, pero ojo, si eres de los que le dan desconfianza de primeras o no te conoce, rompe a llorar como un loco y me echa los bracitos para que lo coja, como diciendo: "Mamá, sálvame"

Empezó a gatear muy pronto, sobre los 7 meses, cuando tenía lo de sentarse muy dominado ya. Ahora casi echa a andar. Le falta la confianza pero sé que pronto se soltará porque no para de un lado a otro, escalando, subiéndose al sofá, a las sillas,...
Tiene una postura perfecta ya para empezar en el momento en el que él decida soltarse.

Se pasa el día parloteando. Sus sílabas favoritas son: Baba, tata, dada, dadi, babu, batman (increíble, pero cierto jeje), mama, papa, tete, etc. Las pongo sin acento porque él las dice así.
Le encanta dar voces y cada vez que salimos de casa empieza con: ehhhh, ahhhh, ehhhh, ahhh. Y supongo, que si estaban de siesta, despierta a toda la escalera.
Ahora le digo cosas como: "Di mamá, Ma-Ma", y él me responde al segundo y me dice Ma-Ma.
También ha aprendido a decir Te-Ta. ¿Por qué será?... No me lo explico jajaja.

De las cosas que más me sorprenden, es lo mucho que ya entiende. Por ejemplo, yo le digo "¿Dónde está papá, Dexter, Toffee, el tito, la tita o la Buba?" y mi niño ya sabe reconocerles y los busca con la mirada. En seguida me mira a mí para que le de el aprobado o no.
Hace tiempo que descubrí que sabía hacer esto pero me dejó pasmada. Un día de piscina, tomando fruta en trocitos pequeños, hice el amago de pedirle fruta (sin esperar que entendiera nada) y acabó ofreciéndomela y poniéndomela en la boca. Desde ese día, ya lo hace siempre.

También está aprendiendo lo que significa "Toma" y "Dame". A veces, le doy una pelota y cuando le digo "¿me la das?", me la tira a las manos o a los alrededores. No nos pongamos exquisitos tampoco jajaja.

No sé en qué momento, su cabecita va adquiriendo cosas nuevas, lo que sí sé, es lo sorprendente y divertido que resulta descubrirlas.

Llevo meses haciendo el indio con la mano y la boca y justo hace unos días, se lo hice en el coche para entretenerle y me imitó. Y ahora cada vez que se lo hago, lo repite. Así de un día a otro, ha aprendido a imitar.

Algo que me mata de él, pero me mata de amor, es que cada día, cuando estamos en la cama o en el sofá, me abraza varias veces con su carita apoyada en mi barriga y se me queda mirando mientras me ríe o me hace caritas. Son expresiones de amor y me encanta notar que empieza a expresarse de esa forma.

Como anécdota graciosa de este mes, lo que nos pasó un día con él en casa.
Olía regular y ya sabíamos que ahí había PREMIO en el pañal. Así que le decimos:
-Adri, ¿te has hecho caca? (Sin esperar que entienda)
Nos responde con la cabeza que No-No-No-No...
-Entonces, ¿qué has hecho?
Y nos devuelve una pedorreta súper sonora.

Nos meábamos de la risa... ¡¡Qué listillos son estos bebés!!

Pues hasta aquí. Tengo muchas cosas que escribir, pero todo será en los ratos de siesta de A, que es cuando me deja mis momentos.

Pediros por favor, que si os gusta el blog y os apetece, por supuesto, me encantaría que le dierais a seguir. Leer vuestros comentarios si os apetece dejarme algo, también será un placer. Mil gracias!!




Recuperarse de la cesárea con fisioterapia. Mi experiencia sesión a sesión.

miércoles, 20 de abril de 2016

Menudo descubrimiento he hecho...

Tener una cesárea implica que tienes que cuidarte un poco más que cuando el parto es vaginal por lo general. Siempre te indican que no hagas ciertos esfuerzos hasta pasadas unas cuantas semanas o unos meses y te previenen de que no trates de quedar embarazada de nuevo al menos hasta que haya pasado un año, o año y medio, para que aquéllo cicatrice en condiciones y no se den futuras complicaciones en otros embarazos.

Luego sales de tu última revisión posparto y resulta que la cicatriz por dentro se ve bien, que todo está como toca y tú te vas a casa y eso es todo hasta tu próximo embarazo, ya si eso. En mi caso al menos, ninguna indicación especial. A las 6 semanas ya me dieron libertad para hacer deporte y vida normal, y me comentaron que sobre los 4 meses más o menos, ya no me molestaría nada de nada. Así que acabas un poco con esas pautas y ya está. Pero... ¿Y si me da algún tironcillo, es normal?, ¿y si tengo unos días en los que me duele un poco al tacto, con el roce, cuando el niño me da con la piernecita o al hacer alguna postura concreta, siento que me pega un tirón?

¿Entonces qué?, ¿es normal eso más allá de los 4 meses como me dijeron?, ¿anda todo bien ahí dentro?, ¿por qué me pasa aunque sea MUY de vez en cuando?

La verdad es que a la mayoría de mujeres que he preguntado, me dicen que los tironcillos esporádicos o algún que otro piquete es normal, y me hacen incapié en que incluso hasta el año o dos. Bueno, entonces supongo que cuando hablamos de una cesárea que no duele, nos referimos a que la inmensa mayoría de los días, no sientes nada de nada, pero que como es lógico, una cicatriz tan grande que ha cortado 7 capas de tu cuerpo, alguna que otra vez, se hace notar, ya sea con algún tirón o pinchacillo, como en mi caso. No digo que esto sea cierto, si no que es mi conclusión en base a mi experiencia por el momento.

Yo en lo personal, no siento la cicatriz practicamente nunca, diría que nunca si no fuera porque en estos casi 6 meses, he sentido en un par de ocasiones, durante unos 4-5 días seguidos, algún tirón o pinchazo en la zona, al hacer un movimiento concreto o al darme el niño pataditas jugando encima mío. Puede haber sido por algún esfuerzo de esos días o vete saber, pero muchas veces siento que lo que tira, más que la cicatriz, es la musculatura y tiene sentido, pues tras el embarazo y la falta de ejercicio, los músculos no están en su mejor momento. El caso es que fuera como fuere, yo no quiero quedarme así y si tiene solución, por qué no voy a tratar de evitarme esos tirones, por muy esporádicos que sean.

Quitando esos dos episodios, por lo demás, como si no la hubiera tenido la verdad, quizás sea una suerte o sea lo normal el sentirse así de bien. Hacer deporte de forma normal, correr, agacharme incluso con el niño de 7,4kg en peso y levantarme igual que siempre, hacer todo tipo de posturas y NO SENTIR NADA DE NADA.

Entonces, ¿por qué le doy tanta importancia?
La respuesta es que no me conformo, que quiero asegurarme de tener la mejor recuperación posible y que me gustaría no volver a sentir nunca más ningún tironcillo o pinchazo, por infrecuentes que estos sean. Que una cesárea te limita en futuros embarazos y que aunque estos, no tengan que acabar igual, sabemos que el % es un poco más elevado de que así sea y en cualquier caso, a mi me gustaría, que si tengo que volver a pasar por lo mismo una o dos veces más (que sí, lo haría casi seguro), al menos, lo de ahí dentro se encuentre en muy óptimas condiciones para poder afrontar un nuevo embarazo, una nueva operación si tocase minimizando complicaciones o el proceso de parto completo si tuviera la oportunidad.
Esto para mí, ya es más que suficiente para haber decidido ponerme en manos de una fisioterapeuta especializada en posparto y cesárea y la verdad que es el dinero mejor gastado. Por ahora, son todo sensaciones muy buenas y tengo la intención de publicar aquí, todo el proceso desde la primera a la última sesión, comentar los progresos y lo que voy sacando en conclusión de todo esto. 

Deciros también que me parece algo fundamental que debería darse a conocer en las consultas posparto tras una cesárea, pues es muy aconsejable que toda cicatriz de cesárea, dé o no dé molestia alguna, sea tratada para evitar adherencias y otras situaciones que describiré a continuación a modo de intro.

¿Qué consecuencias trae consigo una cesárea?
A parte de la recuperación física, a menudo, entre un 70-90% de las veces, al igual que en otras cirugías mayores, se producen adherencias, que consisten básicamente en que diferentes capas u órganos se "sueldan" o se adhieren entre sí mediante el tejido cicatrizante. En muchísimas ocasiones, no dan el más mínimo síntoma y no sabes que las tienes hasta que en la próxima cesárea, si tocase, el médico te comenta que le ha costado abrir y llegar hasta el útero, o incluso empiezan a darte señales muchísimos años después, cuando ya es muy difícil deshacerlas. A veces, durante una siguiente cesárea, el médico simplemente las tiene que desplazar un poco, pero otras y dependiendo de qué órganos afecten y en qué medida, puede ser más complicada la cosa.

Hablo de una amiga que en su segunda cesárea, tuvo la malísima suerte de que le perforaran la vejiga porque estaba adherida al útero, que es de donde sacan al bebé. Y todo esto, según me dijo, no lo supo hasta entonces, pues ella no tuvo el más mínimo síntoma. Las consecuencias han sido un posparto muy duro y unas secuelas que aún le duran casi dos años después, además de la situación de no repetir experiencia por los antecedentes.
Esto es un caso bastante extremo, pero pasar, pasa y es por el hecho de tener una cirugía, algo que puede y debe ser tratado para evitar estas complicaciones.

Pues NO, no quiero llegar a esta situación, así que me puse manos a la obra en busca de ayuda.

Mi primera visita al centro de fisioterapia
Tras una primera evaluación, en la que miró la cicatriz, el abdomen y toda la zona, tras masajear mi cicatriz llegó a la importante conclusión: Tienes adherencias y diástasis abdominal de 1 dedo de tamaño. Eso es lo que muy muy muy de vez en cuando, me provoca algún tironcillo y sí, tiene solución.

Me dijo que llevaban menos de un mes formadas y que me las podía quitar todas sin problema. Digo todas porque serían más de una, pero no porque tuviera un porrón. Al ser tan recientes, mi recuperación va a ser total y me va a conseguir "despegar" digamos, la cicatriz de todos los demás tejidos, que aunque eso no se ve, al parecer está. Me comentó que había tratado cicatrices en muy malas condiciones y las había llegado a recuperar tras años, por lo que la mía, que a simple vista ella la veía muy bien, iba a ser muy sencillo y en unas cuantas sesiones, no tendré la más mínima adherencia.

El tratamiento es externo e intracavitario. Así ella se asegura de que no queden adherencias ni en la zona abdominal, ni pélvica (externo), ni en el útero (interno). Me ha comentado los muchísimos beneficios que esto conlleva, y estoy encantada desde ya. No sólo trataremos las adherencias si no que gracias a estos tratamientos, es capaz de eliminar muchísimas de las dolencias o molestias posparto que muchas mamás tienen: pérdidas, dolor en las relaciones, infecciones de orina, sequedad, etc. No es mi caso, afortunadamente, pero oye, que bien todo, ¿no?

Me comentó también que es importante hacer el tratamiento intracavitario porque al contraerse el útero tras el parto, hay veces que no lo hace en la posición o forma original, y que es importante si ese es el caso, recolocarlo para una buena recuperación y especialmente tras cesáreas. Aún no sé cómo está el mío, no hemos llegado ahí, pero os lo contaré.

Bueno, pues ahí no acaba la cosa. Otra consecuencia propia y muy común del embarazo como mencioné antes, es la diástasis abdominal. Por lo visto, consiste en que los músculos del abdomen (los de la tableta de chocolate), se abren dando paso a la barriguita propia del embarazo, pero tras el parto, éstos no vuelven a cerrarse como deben y queda esa distensión interior que te deja esa barriga sueltecilla que se mueve como un flan hasta cuando toses, ríes y que parece un poco blandiblue. Pues eso. Es un problema estético pero también puede llegar a ser físico en algunos casos. Podéis googlearlo para leerlo.

Pues según me dijo tengo diástasis de un dedo de tamaño, cosa totalmente recuperable según ella. Me comentó que si llegan a ser dos o tres dedos de diástasis, ya no me lo podría garantizar, pero de nuevo, no ha sido el caso. Trataremos esto también y supuestamente para el verano, tendré esa zona de la musculatura recuperada y podré dedicarme a hacer ejercicio normal.

Mmmmm, ¿qué tiene que ver esto con la diástasis?
Pues es común pensar lo de "voy a hincharme a hacer abdominales para perder la barriguita", ¿verdad?
Bueno, pues por lo visto, es lo peor que se puede hacer hasta que estés segura de que no tienes nada de diástasis, pues al hacer abdominales, lo que hacemos es abrir más y más y empeorar esa condición muscular. Vamos, todo lo contrario.
Así que por lo pronto, estos meses, tengo prohibido hacer abdominales, levantarme sin ponerme de lado primero y cualquier cosa que haga que mueva mi abdomen "como haciendo un abdominal". No sé si me explico...
Una vez tratado, podré hacer todo el deporte que quiera, sin restricción alguna y tan normal.
Importante, ¿eh??, ¿quién sabía esto?...porque yo NO.
Parece que lo adecuado es hacer ejercicios hipopresivos. Mi fisio me va a dar pautas y unas clases guiadas en las próximas sesiones, así que próximamente contaré en qué consiste y las rutinas que voy a seguir. 

Hasta aquí mi primera toma de contacto. Lo próximo serán las sesiones una a una, los progresos que voy dando y mi visión del tratamiento. Yo no quiero conformarme con eso de: "la cicatriz me duele con el cambio de tiempo" o "siempre que me va a venir la regla me duele o la noto bastante". O lo típico de: "no tengo sensibilidad, parece un trozo de corcho". Pues no, y según me dice esta mujer, todo esto es posible. Y aunque tampoco he experimentado esas sensaciones anteriores (creo que me he recuperado bastante bien dentro de lo habitual), no quiero llegar a sentirlo, pues para qué si tiene solución.

Cualquier duda, o si alguna mamá con cesárea que me lea quiere ponerse en contacto conmigo para hablar del tema y la experiencia, a través de los comentarios, estaré encantada de iros contestando en base a mi vivencia personal.


 









Alimentación materna durante la lactancia: ¿gases, intolerancias y alergias?

sábado, 26 de marzo de 2016

Hoy tengo ganas de hablar de una de las cosas que más me ha "afectado" en estos meses de lactancia, y es la supuesta alimentación que debemos o no debemos seguir. Si ya de por sí la lactancia a veces resulta dura, que te digan que no puedes comer esto o lo otro que se te antoja porque le sienta mal al bebé, no lo mejora.

Me he visto en esa situación, tanto con algún familiar como con algún médico bastante mayor que desconoce que hoy día ya se sabe mucho más de lactancia, y que hay muchos mitos rondando este tema. Por suerte, cada vez hay más pediatras que se informan, matronas especialmente pueden ser una buena guía en esto y algunos ginecólogos también se están poniendo cada vez más al día en este aspecto. No voy a mentir, me sorprende mucho cuando me encuentro, hoy por hoy, un especialista que sabe de lactancia materna en condiciones, que ha leído las pautas de la OMS sobre la misma y que conoce los recursos ya disponibles, para ver la interacción de ciertas cosas con la LM.

Lo que escribo, lo he podido comprobar yo misma, y no un sólo día, si no muchos seguidos en estos cinco meses que llevamos. He hecho tablas para ver lo que comía exactamente, y he apuntado cómo reaccionaba Adri cada noche, si dormía bien, si tenía gases, etc. El capitán burbuja ha sido parte activa también en todo esto.
A parte de comprobarlo yo misma, hay numerosos textos que cuentan lo que yo voy a contar, pero como Internet y sus estudios a veces pueden estar hechos a la carta, mejor buscar información de auténticos profesionales. En este caso, yo he hablado con matronas especialistas en lactancia (durante el embarazo y post parto), con un pediatra que me sorprendió gratamente al conocer toda la problemática, las crisis, etc; con los grupos de lactancia donde hay asesoras que han estudiado la lactancia en exclusiva como nadie, y por último llevo siempre conmigo de guía, el libro "Un regalo para toda la vida" de Carlos González, un reconocido pediatra por sus amplios conocimientos en LM.

El tema de las asesoras es un mundo. Hay en todas las ciudades y yo personalmente, recomiendo acudir a ellas en situaciones como estas, o incluso cuando se dan problemas más serios durante la lactancia. Ni siquiera es necesario a veces pagar por el servicio si la consulta es algo sencillo. Hay un grupo en Facebook que se llama Asesoras de Lactancia Online, donde te resuelven todas las dudas que puedas tener y merece mucho la pena tenerlo entre favoritos si eres mamá lactante o vas a serlo pronto.

Bueno, a lo que voy, que me enrollo más que una persiana, pero es que no se me ocurre otra forma de hilar bien el tema. Ya que una se pone, se pone bien.

  Primero, es frecuente que los bebés tengan gases o cólicos especialmente los primeros meses, pero esto, no es a priori producido por la alimentación materna. Se debe principalmente a una inmadurez del sistema digestivo. Eso no quiere decir que no hagamos cosas para ayudar a que estén mejor, si no que muchas veces, la solución no pasa por cambiar tu dieta. 

No hay alimentos culpables hasta que se demuestre lo contrario. 
Como dice el pediatra Carlos González, en cada país hay una lista de alimentos "prohibidos" durante la lactancia. En España, los más comunes son: ajos, cebollas, alcachofas, coles de bruselas, espárragos, legumbres, brécol, etc. Yo puedo afirmar que me harto a ajo, cebolla, coliflores y legumbres en mis platos de comida, y que en ningún momento, Adri ha tenido el más mínimo síntoma de nada. Hay días que tiene gases, por supuesto, pero no por esta razón. Lo más habitual es tragar aire al mamar u otras razones más prácticas para estos casos. Lo cierto, es que no es raro que un bebé tenga gases. Quiero decir, que si de 10 días que como estos alimentos, resulta que noto que un día se encuentra molesto, evidentemente, poco tiene que ver una cosa con la otra. Lo que sí ocurre, es que el sabor de la leche se modifica según lo que comas, pero esto, no tiene porqué disgustar a tu bebé. Puede que le guste el sabor de estos alimentos que menciono más arriba, o puede que le disguste el chocolate por poner un ejemplo y dejarte K.O si te toca el caso jejeje. Cada bebé tiene sus preferencias.

En principio, una madre puede comer de todo, pero si alguna madre concreta comprueba que , después de comer un alimento, su hijo se enfada con el pecho y se niega a mamar durante unas horas, pues será que no le gusta. No es grave, ya mamará cuando se pase el sabor o tenga más hambre.Carlos González, "Un regalo para toda la vida"
 Con respecto a los gases, dice esto y la verdad que tiene toda la lógica del mundo, ¿no os parece?
Pensemos un poquito...

Que la madre coma brécol, alubias o frijoles no puede de ninguna manera producirle gases al niño. Esos alimentos producen gases a los adultos porque contienen ciertos hidratos de carbono que el ser humano no puede digerir, y por tanto, tampoco absorber. Por lo tanto, no pueden pasar a la leche. Carlos González, "Un regalo para toda la vida"
Osea, que para que los gases lleguen a la leche, deben llegar primero a la sangre y eso es imposible.

Bueno, ya he cubierto la primera parte de este tema. Aún me queda la parte seria, la de las intolerancias y las alergias a la proteína de vaca. Esta es la principal razón por la que te dicen que limites el consumo de lácteos cuando tu bebé presenta cólicos o gases, tras un tiempo en el que no han funcionado otras cosas.

A mí, me lo han dicho pero sabiendo de qué iba el tema, lo consulté con las asesoras exponiendo mi caso concreto, la situación particular de mi niño, cuándo se sentía molesto y por qué, cómo eran esas molestias, etc. El caso es que tras razonar todo esto, llegamos a la conclusión de que mi alimentación no era el problema y efectivamente, no lo ha sido. También contaba con el apoyo del libro de Carlos pero lo quise comprobar yo misma y fui capaz de ver cómo a pesar de hincharme literalmente a lácteos varios días, el niño dormía como un bendito, y que sin embargo, alguna vez coincidía con que los tomaba, o incluso me hacía sospechar de otros alimentos "culpables". Tras cierto tiempo de lactancia, me doy cuenta de que hasta la fecha, nada de lo que he comido o como, le sienta mal o es causa de alguna posible molestia que pueda tener propia de un bebé de esta edad con un sistema inmaduro. ¿Cómo lo he comprobado? Limitando la alimentación al principio, viendo que era casualidad pues igualmente tenía días buenos como malos, y después, reintroduciendo uno a uno los alimentos "sospechosos" en cierta cantidad grande, para ver si le hacían algo. Y oye, nada. Cero diferencia. Y mientras, yo a dieta. PARA NADA.
Tras contarle esto al pediatra, me dio la razón en que no sería esto y probablemente vaya mejorando cada vez más conforme pasen los meses. Y así ha sido. Adri a los 2 meses tenía muchas molestias. A los 3 y medio algunas menos. A los 4 ya casi no le quedaban. De repente, una semana tiene gases y de repente, se le van de nuevo. Y lo habitual ahora con 5 meses, es que esté bien. Lo normal y evolutivo.

Si tiene gases a una hora concreta, en el caso de Adri, solían ser sobre las 4-5am, lo más lógico no sería pensar en una intolerancia o alergia alimentaria, pues si ese fuera el caso, probablemente, no se sentiría molesto sólo un rato, a la misma hora más o menos, y lo más importante que me hacía sospechar que no era nada de eso, que el niño el resto del día, estaba increíblemente bien. No tiene sentido. Si le afecta, le afecta siempre.
Vuelvo al tema...

Intolerancia a la lactosa y alergia a la leche no tienen nada que ver. La alergia a la leche es la conocida alergia a la proteína de la leche, que esa sí que resulta más complicada en tanto que requiere que si ese es el caso, sí elimines todo lo que pueda contenerla de tu dieta mientras le das el pecho.

La lactosa no se absorbe. O se digiere o no se digiere. Aunque la madre tome litros de leche, en su leche sólo existirá la lactosa que fabrica su propio cuerpo, la de su pecho. Ni un ápice de la lactosa de la leche de vaca, pasa a la sangre de la madre y por tanto, tampoco a su leche materna. Si el bebé resulta intolerante a la lactosa, entonces no digiere bien la leche materna, y eso no se da en contadas ocasiones mientras mama, si no de forma habitual tras las tomas y continúa en el tiempo. Es importante para diferenciarlo y no pensar cada cierto tiempo "es que mi leche le sienta mal".

La alergia a la proteína de la leche de vaca, cursa generalmente con eccemas importantes, llanto inconsolable, diarrea, sangre en las heces y/o rechazo del pecho. Para que esto se considere, hablamos de un llanto intenso o de un rechazo en la mayoría de las tomas. Algo llamativo y no algo ocasional que ocurra de vez en cuando o a determinadas horas concretas del día. Si hay alergia, la hay siempre. No hay medias tintas.

Por eso, si te dicen que elimines los lácteos de tu dieta porque sospechan que le sientan mal al bebé, lo que pretenden comprobar es si existe o no existe alergia. 
Entonces, tú pruebas a dejarlos (por lo menos unas dos semanas para no detectar proteínas de la leche de vaca en la leche materna) y si resulta que mejora, pues podría ser esta la causa y con una prueba de alergia, podría verse definitivamente para actuar en consecuencia. 

Que mejora significa que ya no le ocurre, porque si le sigue pasando a días contados, a veces sí, a veces no, seguramente esta no sea la causa y estás dejando de consumir lácteos sin motivo; ya que puede ser que en ese periodo de tiempo, el bebé vaya madurando poco a poco su sistema digestivo, y cada vez tenga molestias menos frecuentes. 

Pues si mejora, lo siguiente es volver a introducir lácteos en tu dieta, en una cantidad suficiente como para que pueda hacer algún efecto (un vaso o dos de leche al día) y ver si efectivamente, los síntomas vuelven a acentuarse por mucho, con lo que sospecharíamos de alergia y habría que hacer las pruebas,o si la cosa sigue más o menos igual y los días molestos digamos, son contados y esporádicos, que probablemente no sea nada más que algo que vaya mejorando con el tiempo.

¿Todavía alguien me sigue? Sí, enhorabuena. Has sido capaz de leer todo este rollo. Madre mía, la que os he soltado en un momento. Espero haberme al menos expresado con claridad y que esto disipe algunas dudas a las futuras mamás de pecho, que seguro que alguna vez se ven en una situación parecida y bueno, como he dicho, bastante tenemos ya como para encima, no disfrutar de comer lo que nos gusta por un motivo inexistente.

Chorradas básicas de toda la vida pero que habría que acusar de culpables ante los cólicos y gases del bebé antes que a la alimentación de la madre:

 Postura incorrecta, incómoda a la hora de dar el pecho. El bebé come con demasiada ansiedad, se agarra y se suelta muy seguido (más a menudo en las crisis). 

No le sacamos el flatito después de las tomas. Parece una tontería pero a veces, estar más pendiente de hacer esto durante el día, mejora la cosa bastante.

 Ha tomado leche de un seno pero no lo ha vaciado del todo y lo has puesto al otro para que siga porque tiene más. Bueno, pues la leche del principio es más líquida y la que le sigue, más rica en grasas. Si no vacía bien los pechos, a veces se produce un exceso de lactosa que puede resultar más indigesto al bebé. Con lo cual, lo de siempre: tranquilidad en las tomas, paciencia y sin reloj.

Masajearles la tripita después de un bañito caliente o ponerlos boca a bajo sobre tu cuerpo, es algo que ayuda mucho. Los masajes, si se los puedes dar más a menudo, pues mejor. Hay vídeos en Youtube de masajes anticólicos para bebés. 

Porteo. Parece ser que portear a menudo al niño, hace que tengas menos gases y cólicos. Debe ser por la postura. Yo porteo a Adri pero no he notado gran cosa porque él tampoco padece mucho de esto. Sin embargo, conozco experiencias muy positivas al respecto. 

Únicamente señalar que algo que sí afecta directamente al bebé dentro de la alimentación de la madre, es por supuesto, la cafeína y el alcohol. Esto último, si lo puedes evitar mientras das el pecho, es lo ideal. La cafeína, sin embargo, en dosis no muy grandes, puede ser aceptable. Osea, podrías tomarte un par de cafés al día tengo entendido. Se sabe que hay algunos bebés más tolerantes con la cafeína y otros que se ponen como terremotos, porque les afecta más. Eso como siempre, cada bebé es un mundo. La cafeína que tu tomas, pasa a la sangre y ésta, tarda bastante más de lo que tarda tu cuerpo en asimilarse y desaparecer de tu leche. 

 Por último, pero no menos importante, quiero recalcar la importancia de mirar bien lo que tomas cuando se trata de infusiones y plantas. Está demostrado que esto sí puede afectar, pues algunas actúan directamente sobre tu organismo, tus hormonas, etc. Parece una chorrada, pero hasta que me informé, no sabía que una manzanilla puede resultar segura durante la lactancia y sin embargo, un poleo menta tiene alto riesgo de toxicidad para el lactante. Y como el poleo menta, otras como el regaliz o el eucalipto. Hay que mirar antes de tomarlas si son adecuadas o no. 
Por mi experiencia, que soy dada a las infusiones, resulta seguro tomar: manzanilla, tila, hierba luisa, roiboos, entre otras.

Lo recomendable, es siempre mirarlo aquí: http://www.e-lactancia.org/

Si sale el compuesto en color verde, es seguro tomarlo y si no lo fuera, te explica el por qué y te ofrece sugerencias alternativas. Añade esto a tus favoritos si vas a dar el pecho. Te servirá de muchísimo. Aquí no toca hacerlo ahora, pero próximamente, hablaré de esta web, de quiénes son los expertos médicos que la llevan, lo que ofrece y demás. Es 100% confiable y aunque aún es poco conocida entre los profesionales, cada vez más matronas, pediatras y farmacéuticos, recurren a ella para asesorar a sus pacientes.

Si tenéis alguna duda o queréis decir cualquier cosa, escribidme en los comentarios y trataré de responder pronto. Siempre en base a mi experiencia personal.

Si vais a dar la teta, os recomiendo fervientemente haceros con el libro "Un regalo para toda la vida", del pediatra Carlos González. Creo que es algo que toda embarazada con deseos de lactar, debería tener.













 
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